NBA
Por Juan Carlos Vizcarra. Narrador de la NBA
Para la gran mayoría de los mortales, el básquet era un deporte que consistía en embocar un balón naranja en un tablero con un aro. Nada más que eso. Pero esa imagen cambiaría de manera especial el día que todos vimos a esa máquina humana de volar y encestar llamada Michael Jordan. Y no tenía que ver solamente con lo deportivo. Ayudaron la televisión, la publicidad, el márketing y todas esas cosas que se subieron a la espalda de Jordan para inventar un nuevo deporte llamado NBA.
Este alumbramiento, como cualquier otro, siempre viene acompañado de una partida de nacimiento que data de los años ochenta, y si uno lee con atención el espacio donde estampan sus nombres los padres, podrá encontrar las firmas de Earvin 'Magic' Johnson y Larry Bird, es decir, los más altos representantes de dos cunas de oro de la NBA: los Lakers de Los Ángeles y los Celtics de Boston, respectivamente.
Los equipos más ganadores en la historia de esa liga, 16 campeonatos para los verdes de Boston y 14 para los amarillos de California. Dos escuelas distintas, dos ciudades igualmente opuestas. Una vinculada con el saber y el conocimiento estadounidense por sus universidades famosas, la otra emparentada con el glamour de la estrellas de cine, más banal pero quizá más divertida.
Una vez más, y como si esta historia la hubiese escrito el viejo William Shakespeare, el mismo de los Capuleto y los Montesco, las dos familias que forjaron el esplendor de la NBA vuelven a verse las caras, ahora con nuevos hijos mayores: Kobe Bryant es el principal heredero de los Lakers y por el lado de su enemigo íntimo aparece ese gigante llamado Kevin Garnet, apodado por sus 'brothers' como 'El Cuervo'.
JUSTOS FINALISTAS
Son los mejores sin ninguna duda. Los Lakers mataron a balazos a los tejanos de San Antonio, el actual campeón que ya no podrá defender su corona (4 a 1). Para los de Boston la cosa fue un poco más complicada, tuvieron que estudiar horas extras para vencer a los Pistons de Detroit, un equipo de mecánicos que se las saben todas. Pero la gloria, como en cualquier deporte, será solamente para uno.
Para declararse campeón cualquiera de los dos deberá ganar cuatro partidos, en el mejor de los casos llegaremos a los siete partidos. A nivel de jugadores la cosa está pareja, hoy sobran nombres de calidad en cada bando.
BANCOS DISTINTOS
Quizás la diferencia esté en los bancos de suplentes, el lugar donde reinan los entrenadores y allí hay una pequeña ventaja para Phil Jackson, el técnico de los Lakers, quien ya tiene diez anillos de campeón de la NBA (nueve como técnico y uno como jugador). Del otro lado estará Doc Rivers, responsable de una notable campaña de los Celtics, y aunque todavía no ganó nada sabe que ese anillo puede lucir muy bien en cualquiera de sus dedos.
Los ochenta están de moda, qué duda cabe: la música, la ropa, el cine... solo faltaba el básquet de esa época, justamente aquella que fue el principio de todo: 'SHOW TIME'.