Para algunos es simplemente una alucinación, para otros un sueño realizable. Organizar los Juegos Olímpicos del 2020 se ha convertido en el tema central del deporte nacional después del anuncio presidencial de hace unos días. "El Perú presentará su candidatura a los Juegos Olímpicos del 2020 definitivamente, y que no se tenga miedo de pensar en grande", ha dicho el presidente Alan García Pérez, quien ya debe estar enterado de que la postulación la hace una ciudad y no un gobierno, y suponemos, obviamente, que se refería a Lima.
Al margen de aquel pequeño gran detalle, habrá que preguntarse si estamos --incluimos a todo el país en esta loca empresa-- en capacidad de ser sede de una competencia tan grande como los Juegos Olímpicos.
Barcelona, Atlanta, Sidney y Atenas no solo son grandes metrópolis reconocidas mundialmente por su elevado nivel de vida y por estar insertadas en países desarrollados, también son las últimas en organizar las olimpiadas. Lo mismo pasa con Beijing, la sede de este año. Partiendo de esa simple premisa, Lima tendría que estar a la par, es decir, cumplir con los requisitos mínimos que pide el Comité Olímpico Internacional (COI). Tendría que ofrecer extremas medidas de seguridad, capacidad hotelera, de transporte y turística (3,5 millones de visitantes recibirían los chinos a partir de agosto), además de la lógica infraestructura deportiva, una situación compleja que solo un crecimiento económico acelerado del país permitiría.
Beijing 2008 ha invertido hasta el momento más de 40 mil millones en total (360 millones solo en construir su nuevo estadio principal), y ha superado largamente los 13,9 mil millones de Atenas 2004 y los 1,6 mil millones de Sidney 2000. Habrá que considerar también que la infraestructura deportiva y de comunicaciones existentes en dichas ciudades no tiene punto de comparación con nuestros pobres escenarios que tendrían que remodelarse totalmente.
"Para postular a las olimpiadas hay que hacerlo con ocho años de anticipación y con los escenarios deportivos ya construidos, y hoy no los tenemos, como tampoco a entrenadores capacitados para preparar a nuestros deportistas", adelantó Carlos Paz Soldán, presidente del Comité Olímpico Peruano.
UN PASO A LA VEZ
Antes de seguir adelante con el ambicioso proyecto olímpico, el país debería tener como prioridad la organización de los Juegos Panamericanos del 2015, un torneo de menor envergadura pero que serviría como gran medida para saber si es posible pensar en grande. Sería un gran punto a favor a la hora de presentar la candidatura.
Pero un tema importante a considerar es que el COI tiene siempre presente la calidad de deportistas que representan al país sede. Perú, por lo pronto, tiene solo diez representantes clasificados para los juegos chinos, y esa escasa presencia también juega en contra.
Por ahora todos los esfuerzos deben apuntan a organizar los Panamericanos del 2015, después ya vendrán los Juegos Olímpicos. Y si Beijing 2008 tiene por lema "Un mundo, un sueño", Lima 2020 podría recuperar esta frase presidencial: "Somos el país de los cóndores y no de los ratones". Y como cóndores que somos, habrá que seguir volando. Soñar no cuesta nada.
PUNTO DE VISTASi somos ambiciosos, debemos presentarnos además para los Panamericanos del 2015, y postular también para los Juegos de la Juventud del 2014. El otro cambio que debe hacerse en forma inmediata es que la educación física vuelva a ser obligatoria en los colegios nacionales. No podemos aspirar a ser sede de nada sin educación física.
* Iván Dibós Mier. Miembro del COI