El salón principal del hotel Country Club estuvo repleto y al momento de hacer su aparición, vestido con traje de fiesta, el venezolano Richard Páez escuchó los característicos aplausos aliancistas, únicos y de sonido especial, y se sorprendió de que, sin haber hecho nada aún, ya tuviera ganado el cariño espontáneo de la institución que a partir de ahora será su casa y familia.
Es probable que el venezolano no haya sentido antes una sensación parecida, ya que es la primera vez que dirige fuera de su país. Ayer estuvo ante más de 50 periodistas, ex presidentes del club, socios, barristas y símbolos de Alianza que han depositado en él sus esperanzas para salir del mal momento y, a fin de año, ser el club que sonría ante el éxito.
Páez salió en franca actitud ofensiva, decidido a ganarse el aprecio de los hinchas. Aseguró que desde ahora pertenece "al más grande del Perú, al club que grafica la genuina identidad del fútbol peruano".
"Cuando fui jugador en los 70 enfrenté a esa generación extraordinaria de Cubillas, Velásquez y Cueto, y sé de la inmensa gloria que ha acumulado Alianza en sus 107 años de historia. Si no fuese un club con una verdadera identidad, no habría aceptado", contó.
Pero tal vez la frase que más emocionó a los hinchas en la conferencia de ayer fue: "Vengo a ganarme el corazón de los aliancistas. Quiero un equipo ganador y sé que lo vamos a conseguir. Soy el primer técnico venezolano que sale a dirigir al exterior y quiero decir que no vamos a fallar".
El plan
El venezolano habló del plantel que ayer mismo empezó a evaluar. Mencionó que sabía de la calidad de Jayo, Salazar, Sáenz, Soto, Ciurlizza y Arakaki y que esa será la base del equipo que acabará el Apertura. También fue claro al precisar que algunos no tendrán muchas oportunidades más.
"El tiempo es oro; yo no vengo a darle tiempo a nadie. Mientras más rápido se adapten, mejor. Hay que hablar poco y trabajar mucho. Yo sí creo que en estas tres semanas de receso podemos hacer cambios. No vamos a inventar nada porque tenemos jugadores con nivel y jerarquía".
Sobre la presión que tendrá en Alianza y que difícilmente haya sentido en Venezuela, Páez refutó y señaló: "Vengo de soportar una presión del nivel de selección, es decir, todo un país encima de uno. Ahora yo sé que Alianza es la mitad más uno del país, y está bien. Nos gusta la presión, toda nuestra carrera la hemos hecho así, y hay que tomarlo como un efecto motivador y no como presión. No solo hay que creer, sino hay que saber creer. Mis jugadores se darán cuenta de que no solo hay que jugar fútbol, sino que hay que saber jugar".