Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal
BRUSELAS. La escalada de los precios de los alimentos tiene impactos diversos en las diferentes regiones del mundo. Mientras que en África, Asia y América Latina puede conducir a hambrunas, agravar la desnutrición y generar conflictos sociales, en los países ricos como los europeos revitaliza viejos hábitos como la previsión y el ahorro, que las generaciones actuales aprendieron de reojo de padres y abuelos víctimas del hambre vivido en las guerras mundiales.
Que en el mundo los precios de los alimentos básicos se han disparado por las nubes se nota fácilmente en Europa en los supermercados. Y no solo en las etiquetas que llevan los precios, sino en las reacciones de los compradores. Muchas familias optan por comprar en grandes cantidades para almacenar; algunas más optimistas, convencidas de que los precios volverán a sus niveles habituales, ajustan el cinturón obviando adquirir demasiados artículos innecesarios para una dieta balanceada; y otras simplemente dejan de serle fieles al supermercado de toda la vida y se pasan a otros más populares.
RÉCORD
Aunque en Europa no se han registrado las espectaculares alzas de precios que afectan a otras regiones, la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat) reveló ayer que el aumento de los precios alimentarios en la UE alcanzó en los meses de marzo y abril su nivel más alto de los últimos 12 años, con un alza interanual de más del 7%.
Los aumentos registrados en marzo y en abril (7,2% y 7,1%) casi duplicaron el alza de la inflación, que varió entre 3,8% y 3,6% en esos meses. Las alzas más significativas se vieron en la leche, el queso y los huevos (14,9%), el aceite y las materias grasas (13,2%), el pan y los cereales (10,7%) y las frutas.
Esta situación ha llevado a los precios de los alimentos a su nivel más alto desde 1996, cuando Eurostat comenzó a recolectar datos para el conjunto de la Unión Europea y explica, junto al aumento de la factura energética (transporte, calefacción, agua caliente) por qué un francés, un belga o un alemán ahora, antes de tomarse un café o pedir una cerveza más, lo piensa dos veces.
Respecto al año pasado los precios de los granos y los cereales subieron de modo sorprendente en el mundo: mientras que el maíz tuvo un alza promedio del 30% y el arroz y la soya subieron en un 80%, el precio del trigo se disparó en un 130%. En un informe que acaba de publicar, la FAO señala que la peor parte de la actual subida de precios habría terminado, pero considera como poco probable que los precios vuelvan a sus niveles anteriores.
Entre hoy y el jueves, varios jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo participan en Roma en una cumbre extraordinaria de la FAO para buscar remedio a una crisis alimentaria cuyo origen se atribuye a las malas cosechas, al incremento de la demanda y a la especulación en los mercados internacionales. Asistirán, entre otros, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; la presidenta argentina, Cristina Kirchner; y los mandatarios de Francia y España, Nicolas Sarkozy y José Luis Rodríguez Zapatero respectivamente.
CLAVES
Un alza excepcional
4 Según la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), los países europeos más afectados por el alza de los precios de los alimentos son Bulgaria (25,4%) y los estados bálticos (21,7% en Letonia, 18,3% en Estonia y 18,1% en Lituania).
4 Entre las grandes economías europeas, los aumentos rondan el alza promedio: 7,2% para el Reino Unido, 6,8% en España, 6,4% en Alemania, 5,9% en Italia y 5,5% en Francia, según los informes difundidos por el mencionado organismo.