Por Carlos Fernández B. Enviado Especial
Un panorama incierto se observaba ayer en los alrededores de la mina Untuca, en el distrito de Quiaca (provincia de Sandia), donde un campamento de la Sociedad Minera Cartagena fue tomado por mineros informales y comuneros desde el pasado 30 de mayo.
Los comuneros exigen a la minera que les ceda a los mineros informales 300 hectáreas del terreno en el que opera la empresa, lo que corresponde al 30%. Actualmente ellos explotan alrededor de 4 hectáreas.
Ayer, un equipo de este Diario intentó llegar hasta el mismo campamento, sin embargo, no pudo lograrlo pues la única vía de acceso al lugar está bloqueada con enormes piedras que dificultan el paso de cualquier vehículo; en una enorme piedra puede leerse la frase "Viva la lucha-Untuca". El bloqueo se extiende a lo largo de un kilómetro y medio de esta vía y, al parecer, las enormes piedras fueron lanzadas desde los cerros aledaños, en el sector conocido como Laguna Negra, a unos 15 kilómetros del campamento.
El lugar se veía desolado, y no había ninguna persona que pudiera informar sobre la situación. Tampoco había rastros de acordonamiento policial. Según se informó, la delegación policial arribaría mañana.
Dos jóvenes pobladores de Untuca, Peter y Max Zúñiga, quienes transitaban por la vía, señalaron que parte de la población se mantenía a la expectativa en las partes altas de los cerros y que la policía no había llegado al lugar. Aseguraron que la turba que permanecía en el campamento minero no tenía ningún rehén en su poder.
Ellos también comentaron que la población esperaba la presencia de las autoridades en el poblado de Untuca para iniciar un diálogo y buscar una solución al pliego de reclamos, conforme lo habían dado a conocer a la policía.
En Puno, el director regional de Energía y Minas, Américo Arizaca Avalos, dijo a través de una radioemisora local haberse contactado con los dirigentes de los comuneros de Untuca, quienes les habrían indicado que estaban eligiendo a sus representantes para el diálogo.
Arizaca consideró posible iniciar el diálogo hoy, aunque no se ha definido el lugar donde se encontrarían las autoridades regionales, los dirigentes de las mineros informales, los comuneros y los representantes de la minera.
VERSIONES ENCONTRADAS
Se desconoce la suerte de los 29 trabajadores que estarían dentro del campamento. La misma policía de Ananea, cerca del lugar, dijo no tener información concreta sobre esa denuncia hecha por el representante de la minera Ernesto Bendezú. Como en días anteriores, Bendezú declaró ayer a una radio local que al menos 29 personas (entre operarios y obreros) permanecían retenidas en las instalaciones del campamento.
Sin embargo, el general PNP Hugo Delgado, jefe de la Duodécima Región Policial, declaró a El Comercio que un representante de la Fiscalía Provincial de Sandia certificó que no había ninguna persona retenida. Con los problemas que supone llegar a Quiaca por los bloqueos en la carretera, es difícil saber exactamente qué sucede en la zona, aun para las autoridades.
CRONOLOGÍA
Un conflicto que se repite
[30/10/2000]
Ollanta Humala, junto con 49 efectivos de tropa y un suboficial, toma las instalaciones del asiento cuprífero de Toquepala.
[16/11/2000]
En Arequipa, unos 300 mineros informales invaden la mina de oro ubicada en el distrito de Yanaquihua, en la provincia de Condesuyos, y expulsan a sus propietarios.
[24/1/2004]
Cerca de 800 personas, entre mineros y pobladores, toman la mina de oro Cuatro Horas, ubicada en el distrito de Cháparra, Arequipa.
[23/4/2004]
En Piura, un grupo de ronderos intenta tomar por la fuerza el campamento Río Blanco de la compañía Majaz, en la provincia de Huancabamba.
DEL CONSULTOR
El Gobierno debe estar allí presente*
Lo que sucede en la mina Untuca afecta la imagen del Perú como país atractivo para la minería.
Estos problemas se originan porque hay una preocupante penetración de la minería informal, que cada vez abarca mayores volúmenes de extracción. En la actualidad se estima que ya alcanzó el 10% del total del oro extraído. El problema con este tipo de minería es que contamina el medio ambiente, pues usa insumos nocivos y sin control. Es tarea del Gobierno supervisar la comercialización y traslado de dichos insumos.
El Gobierno tiene que jugar un papel más proactivo en la solución de los conflictos, sobre todo en las comunidades que empiezan a exagerar en sus pedidos a la minería formal. Por ejemplo, cuando se trata de imponer el uso masivo de la mano de obra local, que suele ser mayor que lo racional. Debe primar la capacidad de diálogo entre los actores.
Parece ser que el Gobierno tiene esa voluntad, pero se ve cierta medrosidad en sus acciones. Apenas se genere la posibilidad de una inversión minera en una comunidad, el Gobierno debe estar allí presente para evitar que los conflictos degeneren.
* Juan Incháustegui. Ex ministro de Energía y Minas