Felipe Tudela y Barreda salió del país junto con su esposa, Graciela de Losada Marrou, días después de que Carmen Torres Valdivia, titular del juzgado de familia 12 de Lima, ordenara que se le practicara un peritaje psiquiátrico.
El Comercio los encontró anoche en el hotel Los Tajibos, de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Al llamar a su habitación, contestó De Losada. "Hemos venido aquí para protegernos de la injusticia peruana", declaró. Cuando se le preguntó a qué se refería, dijo que el proceso judicial que enfrenta a Tudela y Barreda con sus hijos Francisco y Juan Tudela van Breugel-Douglas estaba "mal llevado".
De Losada no quiso entrar en detalles ni precisó cuánto llegaron a la ciudad boliviana. Señaló que si queríamos más información, debíamos comunicarnos con una mujer que los estaba apoyando en Bolivia, pero ninguno de los teléfonos que nos dio eran correctos.
El viernes 23 de mayo, Tudela y Barreda no acudió a la audiencia programada por el juzgado de familia 12 en el proceso que iniciaron sus hijos para declarar su interdicción (incapacidad de discernir). El viernes siguiente, la magistrada Carmen Torres, la fiscal Irma Castilla y una médica legista realizaron una visita a las dos viviendas del demandado, pero no lo hallaron. Días antes, Tudela se había refugiado en una casa del sur de Lima.
"No se ha cometido ninguna injusticia contra mi padre. Esto es simplemente por evitar que él se someta al peritaje. Es una fuga del Poder Judicial para eludir exigencias tan simples como el peritaje", comentó Francisco Tudela. El Comercio intentó comunicarse con los abogados de ambas partes pero fue imposible contactarlos.