HARARE [AFP]. Las alarmas están encendidas para el gobierno de Robert Mugabe. La policía de Zimbabue retuvo ayer durante varias horas a un grupo de diplomáticos estadounidenses y británicos en un control de carretera, lo que levantó una tormenta diplomática a menos de un mes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
Además, según una fuente próxima a la Asociación Nacional de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que pidió mantener el anonimato, el Gobierno decidió suspender las actividades de todas las organizaciones humanitarias "hasta nueva orden".
Alrededor de las 10 de la mañana, agentes policiales detuvieron un convoy diplomático formado por un vehículo estadounidense y dos británicos en las inmediaciones de Bindura, a menos de 100 kilómetros de Harare, la capital.
"La policía los obligó a salirse de la carretera, bloqueó los vehículos con clavos y pinchó los neumáticos" de uno de los autos, contó el embajador de Estados Unidos en Zimbabue, James Mc Gee.
"Entonces llegaron los militares, así como los ex combatientes (de la guerra de independencia), y amenazaron con quemar a mi gente", agregó Mc Gee, según el cual el chofer de los estadounidenses, de nacionalidad zimbabuense, recibió una paliza. Todos los diplomáticos fueron liberados sanos y salvos.
El gobierno del país africano reconoció que la policía detuvo a los diplomáticos, a quienes acusó de haberse dado a la fuga tras asistir a una reunión de la oposición.
Según el ministro de Relaciones Exteriores británico, David Miliband, los diplomáticos estaban en misión de observación para preparar un informe sobre la situación del país ante la proximidad de la segunda vuelta electoral prevista para el 27 de junio.
El Consejo de Seguridad de la ONU expresó su preocupación por lo ocurrido, mientras que el Gobierno Británico calificó lo sucedido de "incidente grave que debe ser tomado en serio". La Casa Blanca fue más allá y advirtió que no olvidaría el incidente.