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LA SEMANA QUE PASÓ

Lucho por el Perú

Por Pedro Ortiz Bisso

En este instante maravilloso, en que no debe haber peruano al que no le reviente el corazón de orgullo, es necesario hacer un esfuerzo máximo e intentar bajarle los decibeles a la emoción. Porque si bien Luis Horna, nuestro gran campeón en el dobles del Roland Garros, merece todos los homenajes que seguramente recibirá a su vuelta a Lima, no faltarán aquellos que intentarán aprovecharse de este momento feliz para subirse al carro de su éxito y robarse alguna avemaría ajena.

Esta victoria histórica en un Grand Slam, que coloca a Horna en el salón de la fama del tenis nacional, junto con Alejandro Olmedo y Jaime Yzaga, es fruto exclusivo de su esfuerzo individual. Ha sido él, a raquetazo limpio, con el solitario apoyo de su familia y sus auspiciadores, quien se forjó esta carrera, con los altibajos conocidos, pero con la suficiente jerarquía para ingresar en la historia grande del tenis mundial.

Que sirva esta ocasión para recordar que detrás de él y el 'Chino' Miranda, su pareja en el equipo de Copa Davis, no asoman figuras a su altura, listos para recoger el testimonio cuando les toque la hora del retiro. Que el tenis, y en general el deporte nacional, necesita que esas autoridades que acostumbran a aparecer solo en estos momentos, hagan algo más que mostrar sus sonrisas convenidas al posar para la foto abrazados al ganador.

En lugar de pensar en organizar una olimpiada, es momento de recordar a esos héroes anónimos de nuestro deporte, que pese a carecer de condiciones mínimas de preparación, perseveran en pos de sus objetivos. Casi a diario se difunden testimonios de las penurias que atraviesan para conseguir un lugar para entrenar o sus sacrificios para robarle horas a su trabajo o los estudios por el nulo apoyo que reciben para dedicarse a tiempo completo a la práctica deportiva.

Pensemos en grande, dice el presidente, y tiene razón. Pero para hacerlo antes se necesita tener los pies en la tierra. Empecemos por lo básico: ¿Cuál es la política deportiva del país? ¿Es posible desarrollar un plan de trabajo si los presidentes de las federaciones son elegidos por las bases y el jefe del Instituto Peruano del Deporte a dedo?

Pensemos en grande, como Lucho Horna. Pero no olvidemos que para conseguir un objetivo, sea cual fuere, antes debemos ser conscientes de nuestra realidad.

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