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ANÁLISIS ECONÓMICO

Papá lo sabe todo

Por Fritz Du Bois

En un 'best seller', en Estados Unidos, "El mundo post americano", el autor Fareed Zakaria menciona que cuando les pregunta a funcionarios chinos sobre la solución, para aliviar la pobreza en el campo le responden que se debe dejar que los mercados operen para acelerar el proceso de industrialización y la migración a la ciudad, es la única forma de combatir la pobreza rural. Les hace la misma pregunta a latinoamericanos y le dan complicadas explicaciones sobre la necesidad de asistencialismo y subsidios a los pobres campesinos, exactamente lo contrario de los chinos, ya que inhiben el desarrollo de los mercados y condenan a seguir en la pobreza a la gente del campo.

Esa anécdota nos recuerda que la tendencia al paternalismo continúa en Latinoamérica y en la clase política peruana es aun más pronunciada. Por ello, tenemos un atroz estancamiento en el agro. Hace un par de semanas se dio un decreto legislativo para facilitar el darle valor a las tierras de las comunidades campesinas, muchas de las cuales hoy valen cero, ya que ni son trabajadas ni pueden transferirse a quien las quiere trabajar. Sin embargo, hay quienes se rasgan las vestiduras porque los "pobres campesinos no saben y los especuladores se van a aprovechar" y exigen derogar la norma para mantener un statu quo que impide a los más pobres rentabilizar su único activo. Es un paternalismo llevado al absurdo, dispuesto a perpetuar la situación actual de extrema miseria de millones solo por la obsesión de evitar que alguien pueda hacer una utilidad.

Pero, no solo el agro sufre las consecuencias del paternalismo, el masivo subempleo en el país, con 3 de cada 4 peruanos sin trabajo adecuado, es el resultado de una alambicada legislación diseñada por sindicalistas y laboralistas con el pretexto de proteger al indefenso trabajador. Ahora, con la ley que maquiavélicamente ha juntado un concepto moderno como la tercerización con una semidistorsión como es la intermediación --supongo que para evitar que nuestras empresas se integren a la globalización-- se han agregado 40 obstáculos burocráticos más, con lo cual lo único que va aumentar es la complejidad legal y con ello la precariedad laboral.

En infraestructura la situación es similar, el Estado, con la excusa de proteger al inocente ciudadano del operador privado, ha monopolizado la infraestructura en transporte, desagüe y agua potable. Como inevitable resultado de esa paternal protección, esos son los sectores con menor cobertura y peor servicio, además de una enorme brecha de inversión. Este año los países emergentes invertirán un récord de 1,2 trillones (millón de millones) de dólares en infraestructura para sostener su crecimiento. Ojalá esta vez sí los acompañemos y el Gobierno finalmente se ponga las pilas para concesionar nuestra deficiente infraestructura y poder seguir creciendo.

Finalmente, el mayor paterna-lismo lo dio el Congreso al rechazar la reforma constitucional para eliminar el voto obligatorio. Eso significa que en las elecciones del 2011 nuevamente cientos de miles de peruanos que viven aislados en el campo se verán forzados a viajar por horas (y votar con desgano o rechazo) para evitar ser declarados "muertos civiles" o tener que pagar una multa equivalente a todo un mes de sus salarios, brutal penalidad solo porque no quisieron ejercer su derecho a elegir y participar. Pero lo más deprimente fue ver a quienes dicen creer en el derecho a la libertad individual coludidos, por un vulgar y seguramente errado cálculo electoral, con dirigistas y estatistas para mantener vigente la obligación; lo que confirma que en la política peruana abunda el paternalismo pero escasea la convicción.

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