DIRECTIVA DE RETORNO
Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal
BRUSELAS. El presidente de Bolivia, Evo Morales, advirtió que su país se retirará de las negociaciones para alcanzar un tratado de asociación entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la Unión Europea (UE) y que empezará a exigir visados a los europeos si las instituciones del Viejo Continente no renuncian a adoptar la directiva del retorno.
Este proyecto de legislación comunitaria, que busca homogeneizar las normas de los 27 países miembros de la UE para expulsar a los inmigrantes en situación irregular, fue adoptado por unanimidad por los ministros del Interior la semana pasada y está a la espera del voto en el Parlamento Europeo, previsto para este 18 de junio.
"De aprobarse esta 'directiva retorno', estaríamos en la imposibilidad ética de profundizar las negociaciones con la UE, y nos reservamos el derecho de normar con los ciudadanos europeos las mismas obligaciones de visa que nos imponen a los bolivianos desde el 1 de abril del 2007", dijo amenazante Morales en una carta dirigida a las autoridades de la Unión Europea.
ENCIERRO SIN JUICIO
El punto de la directiva que más ha indignado a Morales es el que establece la posibilidad de encerrar a los indocumentados por períodos de hasta 18 meses sin juicio de por medio y por simple orden administrativa.
Según el mandatario boliviano, resulta incoherente promover la libertad de circulación de mercancías y finanzas a través de los tratados de asociación, por un lado, y encerrar a las personas que trataron de circular libremente, por otro.
"Eso es negar los fundamentos de la libertad y de los derechos democráticos", escribió.
El presidente altiplánico atribuye el endurecimiento de la política europea hacia los indocumentados a la insensatez de los líderes que no atinan a afrontar los grandes problemas globales como el calentamiento del planeta, la escasez de los recursos energéticos y la pobreza.
"Hacer de los migrantes, que sean documentados o no, los chivos expiatorios de estos problemas globales no es ninguna solución. No corresponde a ninguna realidad. Los problemas de cohesión social que sufre Europa no son culpa de los migrantes", dijo.