SELECCION: PERÚ ARRIBÓ AL AEROPUERTO Y SE FUE DIRECTAMENTE A LA VIDENA
Como para terminar de refutar ese lugar común que asegura que los partidos amistosos no importan, anoche la selección aterrizó en Lima hecha jirones. Las caras de ilusión de jugadores y dirigentes --sobre todo, de dirigentes-- que se vieron en el Jorge Chávez el día de la partida hacia España trocaron por caras de palo y rostros adustos en la noche fría del terminal aéreo. Es producto de dos derrotas en las que el resultado fue lo de menos, lo peor fue la penosa imagen que dejó el equipo.
Los seleccionados llegaron en el vuelo de American Airlines, que aterrizó a las 10:10 p.m., pero tardaron una hora en salir del aeropuerto y lo hicieron casi a escondidas, sin decir una palabra, y caminando lo mínimo hasta el bus que los esperaba para llevárselos a todos a la Videna, donde se quedarán concentrados porque hay que preparar el choque con Colombia, un partido de los que sí importan y que, tras lo visto el domingo en Chicago, se espera con ánimo propio de inminente sentencia de muerte.
Renuncia en agenda
La paliza propinada por México ha dado como resultado que el ambiente del seleccionado entre en estado de descomposición. Ya en el medio tiempo, con los cuatro goles en la canasta, se vio a Paolo Guerrero increpar con dureza a sus compañeros. La cosa, según fuentes del seleccionado, fue para peor en el vestuario. Por su carácter, que hace honor al apellido, Paolo fue uno de los más afectados por el papelón y su explosión derivó en un fuerte intercambio de palabras con el entrenador Del Solar.
Para evitar mayores incidentes verbales, los directivos decidieron cancelar la conferencia de prensa prevista para el final del partido. Y una de las cosas que se quiso evitar habría sido que Chemo renuncie allí mismo. Decepcionado por lo visto en la cancha del Soldier Field y contrariado por lo vivido en el vestuario, el entrenador habría resuelto tirar la toalla. Su crítica hacia el plantel fue tan ácida que llegó a decirles que con la actitud mostrada ante los mexicanos, la selección no iba a llegar a ningún lado.
Recién al volver al hotel Hyatt Regency se habría calmado un poco, cuando una comitiva de jugadores encabezada por el capitán Nolberto Solano lo buscó para pedirle que no renunciara. "Te debemos una disculpa", le habría dicho Ñol, en medio de esa conversación.
Chemo habría hecho caso y habría cambiado de opinión, al menos en ese momento. Aun así, anoche, el rumor persistente era que el técnico tenía decidido irse y que lo único que quedaba por definir era si su renuncia tenía efecto inmediato o si se haría efectiva al final de la fecha doble de Eliminatorias. Incluso se mencionaba a Juan José Oré, suerte de técnico comodín de la Videna, como interino para los partidos con Colombia y Uruguay.
Nada de esto se pudo confirmar anoche en el aeropuerto, donde los seleccionados recibieron trato de dignatarios, con un despliegue de seguridad de más de 100 policías y un autobús cuadrado justo frente a la puerta de salidas internacionales para reducir al mínimo el previsible vejamen público, aunque de cualquier forma era muy tarde y había poca gente esperándolos. Apenas algunos enardecidos y un grupo de admiradores de Megadeth, el grupo de heavy metal que el miércoles se presentará en Lima y que fue la celebridad más importante que pasó ayer por el Jorge Chávez. ¿Los seleccionados? Esos son estrellas caídas en desgracia.