Por Fernando Vivas
Magaly ha aplaudido el retorno de Gisela. Yo no. Pero discrepar conmigo le tendrá sin cuidado. En lo que debiera reparar es en que su actual espaldarazo a Gise implica un Magaly versus Magaly donde las dos, que hacen una sola 'Urraca', pueden salir magulladas.
En la prehistoria de Medina, hace más de tres lustros, cuando, muy ceñuda ella, despotricaba en la revista "Oiga" de todo lo vulgar, chillón y trivial que aportaba Gise a la tele; alentaba, sin querer, esa afectada transformación de la diva que, a mi juicio, puso un techo de vidrio a su futuro y la ha vuelto mística y patidifusa cuanto más sincera y deschavada la queríamos.
Pero cuando Magaly se lanzó a la tele, se dejó de pazguaterías y criticó a Gise con el ejemplo: se mofó de sus impostaciones sentimentales, espulgó la vida privada que la propia espulgada difundía, le subrayó toda contradicción y simplonada y fue su favorita para zamparle el sello en la cara en docenas de programas. Le dijo 'Cantinflas', 'Seis Puntos' y 'Ya Fuiste'.
Y ahora nos sale con que su bestia rubia, a la que ha zarandeado por diez años, estuvo poco menos que brillante en el estreno de "Bailando por un sueño". (Yo pienso todo lo contrario: perdió locuacidad y se excedió en gestos teatrales, careció de humor, no se esforzó lo suficiente en apoyar a la producción y al jurado para que se lucieran; en pocas palabras, impuso la comidilla sobre sus afeites y sentimientos, al desarrollo de un gran formato).
No se cuál será la estrategia de sintonía de Magaly respecto de Gise --si jugar con la expectativa para entrevistarla, si promocionar el programa del 5 para fastidiar a la competencia sabatina de los canales 2 y 4, si buscar un pacto de mutuo bombo--, pero su rigor ha salido perdiendo. Para cualquiera que la vio el sábado queda claro que nada de lo que Magaly criticara en Gisela ha cambiado. Entonces, si es sincero, el giro sería de la 'Urraca'.
Me queda la duda de que, de pronto, la reina del 'maleteo' ha cambiado de verdad sus afectos hacia Gise. De tanto burlarse de su movilidad ascendente y de su gazmoñería de autoayuda, ha acabado por parecérsele. Le cogió el mismo síndrome que a Tula. Prepárense para Magalicienta.