Las dos semanas de plazo que dio el 11 de abril el ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Enrique Cornejo, se han convertido en dos meses sin que aún se vislumbre una solución a la crisis del alcantarillado de Lima. En esta prolongada espera los más afectados son los vecinos de Ventanilla y La Perla, quienes están en pie de lucha para evitar la descarga de los desagües en sus distritos.
Aunque Sedapal, basado en informes ambientales, tomó la decisión de abrir el colector La Perla, para desviar la descarga del desagüe de seis distritos que sale por el Interceptor Norte, todavía no obtiene la autorización de vertimientos de la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) y de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (Dicapi), en este último caso para el uso de ese espacio marino.
La empresa presentó su expediente el pasado 15 de mayo, pero ha tenido cinco observaciones de la Digesa sobre los procedimientos para la descarga sumergida en el mar de La Perla.
Además, se supo que los técnicos del Ministerio de Salud siguen realizando estudios para medir el grado de contaminación que ocasionaría la apertura del colector La Perla. Digesa tenía 30 días útiles para dar una respuesta a la solicitud de Sedapal, pero las observaciones han alterado los plazos de ley.
VENTANILLA NO PUEDE MÁS
La situación de incertidumbre ha generado el pronunciamiento del alcalde de Ventanilla, Omar Marcos, a través de una carta pública dirigida al presidente Alan García, para pedir una reunión de emergencia con las autoridades involucradas en resolver el problema. Marcos sostiene que aún cuando el 15 de mayo el Consejo Nacional del Ambiente (Conam) declaró en emergencia ambiental la zona de vertimiento de aguas servidas de Taboada, no se han detenido las descargas ni se aplica un plan de mitigación.
El ingeniero César Cervantes, director de Calidad Ambiental y Recursos Naturales del Conam, indicó que ya se ha formado el comité de emergencia, presidido por el gobierno regional del Callao, para mitigar los impactos de la contaminación.
"Sedapal debe comprar enzimas destructoras de materia orgánica. La Dirección de Salud del Callao inició la identificación de la población en riesgo y se estudian las zonas de restricción de actividades de pesca en distintos subgrupos", aseguró Cervantes.
En tanto, para los vecinos de La Perla el único plan es la resistencia. Una de sus dirigentes, Mercedes Miranda, dijo ayer que están organizados para impedir cualquier obra para la apertura del colector. Decenas de familias vigilan por turnos la zona desde una carpa donada por la municipalidad distrital. "Estamos preparados para pelear hasta el último momento por nuestra salud. No vamos a permitir que nos contaminen", dice Miranda.