Por Eduardo Morón. Economista *
El más viejo remedio para dormir consiste en contar ovejas. Contar está asociado a hacer algo aburrido, hasta tedioso. Puede ser que sea así, pero lo cierto es que también es útil e incluso esencial para muchos aspectos de la vida, en especial de las decisiones de política pública. Lo primero que le sorprende a un extranjero que visita Lima es por qué no tenemos un sistema de metro. Recuerdo la pregunta de un amigo hace unos años: ¿Pero acaso no sabían hace muchos años que Lima iba a ser una ciudad de 8 millones de habitantes? En efecto, ese dato ya era previsible con la información del censo de 1972, si no antes. Y en realidad optamos por hacer estudios que no se materializaron sino en nuestro precario tren eléctrico. Van cinco años en que la Municipalidad de Lima está detrás del proyecto y más parece que el proyecto está detrás de la municipalidad.
Esta semana el INEI reveló los primeros datos del censo de población que se efectuó el año pasado. Más allá de la cifra de cuántos peruanos somos, hay varios datos que requieren la atención de los encargados de la política pública. La semana previa, en mi condición de presidente del Consejo Directo del Consorcio de Investigación Económica y Social acudí a una reunión de trabajo a la cual asistieron cinco ministros del Gabinete, además de otros altos funcionarios públicos. Dicha reunión sirvió para que el sector académico del país escuchara de boca de los ministros qué temas sienten ellos que no están en la agenda de los investigadores, a pesar de estar en la agenda de quienes toman las decisiones de política pública. Para mi sorpresa, el tema que más se escuchó durante esas dos horas de amena conversación fue el del ordenamiento territorial.
Según los ministros era impostergable analizar cómo facilitar el proceso de que la población se aglomere más y se construyan ciudades intermedias. Cómo evitar los centros poblados de tamaño diminuto que resultan enormemente distantes para el Estado. El primer número que sale del último censo es la confirmación de la tendencia que muestra cómo la sierra se va despoblando relativamente al resto del país. Hace 70 años, 65 de cada 100 peruanos vivía en la sierra, hoy la proporción es la mitad. Difícilmente nos atreveríamos a decir que eso fue el plan que tuvimos hace 70 años. Más bien, este es el resultado de los errores que cometimos pensando en desarrollar la sierra. Un tema íntimamente asociado a esto es no solo la migración externa sino la migración interna. Y aquí hay una clara necesidad: que el INEI busque mejorar la calidad de información sobre este tema que se va tornando cada vez más relevante en la agenda peruana.
Otro tema que el censo trae es el impacto del envejecimiento de la población peruana. Y aquí los impactos son múltiples. En primer lugar, la demanda por colegios se reduce, la presión sobre el mercado laboral se incrementará, la presión sobre pensiones también se hará más visible. La necesidad de una ciudad más pensada para el adulto mayor.
Investigador que no tiene datos solo tiene hipótesis y no evidencia. Datos que no se usan se olvidan. Decisiones públicas que no se basan en evidencias se volverán problemas y no soluciones. Un país que no construye su futuro basado en la ciencia es como dice el proverbio árabe: "Los ojos no le sirven de nada a un cerebro ciego". Ojalá el Gobierno apueste por la construcción y fortalecimiento de las capacidades académicas del país.
* PROFESOR E INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO.