Ginebra [EFE]. La actuación de Cristiano Ronaldo, con un gol y participación en los otros dos tantos de la victoria de Portugal ante la República Checa (3-1), sirvió para meter al equipo luso en los cuartos de final de la Eurocopa.
El '7' de Portugal, con fases anodinas a lo largo del partido, apareció en los momentos claves para aniquilar a un buen rival y dejar patente de su enorme clase y demostrar que, hoy por hoy, es uno de los jugadores más desequilibrantes del fútbol mundial.
Una acción suya desembocó en el primer gol de Portugal, que además vio cómo su estrella desempataba el marcador más tarde y luego, para culminar, en un alarde de generosidad, pues tenía la posibilidad de ser él el autor del tanto, le dio una asistencia de oro a Quaresma para que este convierta el tercer gol luso.
A pesar de haber reiterado durante los días previos al partido su intención de repetir alineación, Karel Bruckner sorprendió con dos novedades en el once. La más significativa fue la presencia de Milan Baros en la punta de ataque en lugar de Jan Koller. Luiz Felipe Scolari confió en el mismo equipo titular de la jornada inaugural.
El partido comenzó con mucha intensidad, con los dos equipos lanzados, pero fue Portugal el que acertó primero ante el arco rival. A los siete minutos, el barcelonista Deco abría el marcador tras un jugada en la que también participaron Cristiano Ronaldo y Nuno Gomes.
La alegría no le duró mucho al combinado luso ya que la respuesta checa llegó diez minutos después tras un córner que sacó Jaroslav Plasil y que remató de cabeza --casi a placer-- Libor Sionko tras un fallo defensivo de Petit.
El gol dio alas a la República Checa. Así, el encuentro entró en un escenario totalmente opuesto al pretendido por Scolari en la previa dado que, lejos de ser Portugal quien imponga su estilo y ritmo al partido, fueron los centroeuropeos los que marcaron las pautas.
En este primer período Cristiano Ronaldo, salvo la acción del gol, protagonizó una discreta actuación debido a que Bruckner le dedicó un marcaje especial con una defensa muy atenta.
El segundo acto se inició con la intención de Scolari de que Deco, Petit y Moutinho impusieran su ley ante el triángulo formado por Galasek, Polak y Matejovsky, que en la primera mitad anuló al mediocampo luso.
Con Simao y Deco más activos, Cech se tuvo que emplear a fondo, pero fue Ronaldo el que desactivó a uno de los mejores porteros del mundo. Primero con un disparo al borde del área y después cediendo el gol a Quaresma tras un contragolpe.