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CONTRACORRIENTE

Sibel de Souza: una persona pequeña que vuela alto

"Mis padres me enseñaron que yo valía"

Por Milagros Leiva Gálvez

Mira fijo y habla despacio. Sibel de Souza es psicóloga y mantiene la actitud de quien escucha con paciencia. Sibel escucha las preguntas y contesta. No se calla, no evade. No puedo evitar mirarla con curiosidad y ella sonríe. Sabe que llama la atención, pero pide respeto.

¿Cuántas personas pequeñas existen en el Perú?
No existen estadísticas, pero se dice que de cada mil familias existe un caso. Ese es el promedio, pero lamentablemente ningún censo nos ha considerado. En la asociación tenemos registradas cuarenta personas adultas, entre 18 y 50 años, y veinticinco niños.

¿Por qué creaste la asociación?
Porque quería enseñar a la sociedad el significado de la palabra respeto. Tenemos una talla pequeña, pero merecemos igualdad de oportunidades y consideración.

Los encasillan en el humor, en los circos...
Si no es circo es programa cómico. Siempre digo que no todas las personas pequeñas tienen talento para el arte, pero en temporada de circo tenemos quince asociados que se van a trabajar y no lo hacen por amor al arte sino por necesidad. Se meten porque los buscan.

¿Es verdad que te molesta la palabra 'enano'?
Asumo mi talla y sé que soy pequeña; también sé que a las personas como yo nos dicen enanos, pero lo hacen con desprecio y yo prefiero que nos digan personas pequeñas. Cuando estaba en la universidad y subía a los micros escuchaba: mira a esa enana que está subiendo. La gente suele hablar.

¿Cuánto afecta saberse distinto? Mucha gente, incluso, piensa que dan suerte, que hay que tocarlos.
En mi caso, a Dios gracias, tuve una buena formación. A los 6 años me di cuenta de la diferencia. En mi casa se habló del tema y recibí tratamiento para prevenir complejos. La terapia me ayudó a aceptar mi realidad. Mis padres querían que yo enfrentara el mundo sin temor.

¿Qué decían tus padres?
Me explicaban las cosas porque yo me daba cuenta. En el colegio siempre era la primera de la fila y al principio me gustaba, pero luego me preocupé. Todos crecían menos yo. Cuando salía a la calle me miraban, se pasaban la voz. La gente piensa que uno no se da cuenta, pero no es así. Y los niños no se guardan las cosas: mira mamá, una enana, dicen. Y hay padres que contestan: sí es una enana y eso pasa por no tomar la sopa. Felizmente mi familia me ayudó.

¿Te frustraste?
La formación que me dieron me ayudó a ver las cosas de otra forma. Me sentí elegida, que las cosas pasan por algo. Mi parte espiritual me ayudó a tener confianza en mí y las miradas pasaron a un tercer plano. Si pude superar esos complejos, estudiar una carrera como es psicología y luego trabajar, pensé por qué no hacer una asociación.

Entonces el primer paso es la aceptación.
Es definitivo. Primero hay que aceptarse. ¿Cómo eres? Tienes que ser consciente de tus diferencias, de tus peculiaridades que no te hacen menos persona. Con todo lo que eres puedes realizar tus sueños. Yo sé que hay cosas que no puedo hacer y que debo depender.

¿Por ejemplo?
Llamar en los teléfonos públicos, tocar los timbres, subir a los micros que tienen las gradas muy altas, a veces los cobradores me dan la mano. Para bajar debo saltar, pero siempre le pido al chofer que se pegue a la vereda. En un ascensor tengo que pedir ayuda si voy al décimo piso: no alcanzo el botón.

Me gusta tu sentido del humor...
No me queda otra, no podemos pedir que las cosas se adapten a nosotros. De a pocos estamos logrando que la sociedad nos respete.

¿Por qué estudiaste Psicología?
Porque me gusta el contacto con las personas. También pensaba que si había podido superar las dificultades, quizá podía ayudar.

Ahora das terapias a pequeños y grandes...
A todos. Trato de orientar en mi consulta privada y hago talleres de autoestima y liderazgo para empresas. No me achico. Y siempre digo que uno aprende a quererse el día que se acepta. Tengo ojos, manos, piernas que me ayudan a caminar. La talla es un detalle, pero no importa. Cuando uno se acepta y se quiere es fácil confiar en que se puede hacer cosas.

Suena fácil, pero es complicado.
No es imposible, es parte de un proceso de reconocimiento. Si no sabes quién eres no puedes saber de lo que eres capaz. Por eso la familia es tan importante: ¿Cuánto apoyo emocional te dieron cuando eras niña? ¿Cuánto te aceptaron?

A veces nacen complejos porque la propia familia no te acepta.
De allí parte todo. Si vives en un ambiente de igualdad, de respeto, de cariño, la percepción de ti mismo es positiva. En mi familia soy la única pequeña y nadie se culpó.

Las posibilidades de que tengas un hijo pequeño es de 50%, si te casas con un pequeño es 75%.
Lo sé. Si tuviera un hijo pequeño por supuesto que lo aceptaría. Si nace grande le enseñaría a respetar a su mamá. Sueño con ser madre y ojalá se dé, pero estoy muy ocupada, creo que trabajo mucho.

¿Has estado con hombres altos?
Sí, en la universidad tenía pretendientes altos. En el corazón no hay tallas que valgan.

Y pequeños
También.

O sea que has probado de todo
Ja, ja, ja, un poco. Lo importante es como es la persona, no la talla. No hay mejor ni peor. Grande o chiquito, el hombre es igual.

Mides un metro veintidós.
Hasta los 17 años medía un metro dieciocho, luego crecí cuatro centímetros y así me quedé. En la niñez me medía constantemente; tomaba vitaminas, quería esas pastillas mágicas para crecer. Luego buscas el lado bueno a las cosas.

¿Y qué le dices a la gente que se pasa la voz cuando te ve?
A mí nunca me han pellizcado, a mis amigos, sí. Hay gente que incomoda, pero también hay personas que con educación me piden un abrazo porque creen que doy suerte. Lo que detesto es que me empujen o me toquen la cabeza.

¿Y das suerte?
No sé.

¿Qué te gusta de ser pequeña?
Que veo todo.

¿Y qué te molesta?
La falta de tino de la gente. Después todo va bien: hago mi vida, trabajo, y agradezco a la gente que me dio la oportunidad de crecer como persona. Jamás he sentido que por ser chica no pueda hacer algo. Ojalá y la gente aprenda: antes de reírse piensen que también podrían ser objeto de burla. No es bonito.

¿En algún momento sentiste que tu talla era un castigo?
No. Hubo una etapa en la que me pregunté por qué yo, pero después pasó. Con amor aprendí a ver las cosas de manera diferente. Soy quien soy gracias a mi familia que me llenó de amor.

Disculpa la palabra: ¿te gustan los enanitos de Blanca Nieves?
Me encantan. Son mis favoritos. Son lindos, bien ricos. Tampoco pienses que le tengo cólera a la palabra. Solo me molesta cuando la dicen con desprecio.

SEPA MÁS
La talla pequeña
La acondroplasia es un trastorno genético del crecimiento óseo que es evidente desde el nacimiento. Se presenta aproximadamente en uno de cada 25.000 bebes y ocurre en todas las razas y en ambos sexos.

Para contactarse con la Asociación de Personas Pequeñas del Perú (Aspepp) ingrese a la página web www.acondroplasiaperu.com. Se reúnen todos los domingos en la Calle Beta C-50, Urb. Juan XXIII, San Borja. Teléfono: 223-0282

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