COSTUMBRES. Otrora bebida nacional de Francia
BERLÍN [AGENCIAS / EL COMERCIO]. La absenta o ajenjo, la bebida maldita de los modernistas y a la que se aplicaron con contundencia Baudelaire, Óscar Wilde, Manet, Degas, Picasso, el propio Van Gogh y otros muchos artistas a finales del siglo XIX y principios del XX, ha sido definitivamente rehabilitada en Alemania tras sesudas investigaciones químicas de por medio, claro está.
Esta bebida, que puede tener una proporción de alcohol de hasta el 89,9%, fue prohibida en Francia en 1915 y hoy en día aún se haya en la lista negra de algunos estados de EE.UU. En Europa, sin embargo, se vive un renacimiento de su consumo en estos primeros años del siglo XXI y en muchos círculos vuelve a estar de moda.
La Oficina de Investigaciones Químicas y Veterinarias de Karlsruhe (CVUA), ciudad sede del Tribunal Constitucional alemán, acaba de revelar que todo lo que se dijo de la neurotoxina tujona, componente de la absenta al que se le atribuía un efecto alucinógeno de acción analéptica (ataques epilépticos, para entendernos) tan apreciado por los modernistas, era exagerado.
Para alcanzar esos efectos, ha aclarado Dirk Lachenmeier, de la CVUA, hay que ingerir grandes cantidades de "hada verde" --llamada así por su color-- combinada con alcohol de gradación muy elevada. La oficina ha comenzado por analizar una partida de botellas de absenta guardadas desde 1915 y ha destacado que la tujona, entonces calificada de "veneno", se encuentra en esas bebidas en una proporción del 25,4 miligramos por litro, cifra muy inferior a la actualmente permitida por la Unión Europea (UE), de 35 miligramos de tujona por litro.
En aquellos años, en los que la absenta antes de su prohibición fue considerada bebida nacional en Francia, artistas como Baudelaire, Paul Gauguin o Henri Touluse-Lautrec convirtieron la bebida en uno de los elementos de su inspiración al defender que estimulaba al máximo su rendimiento y alteraba el estado de conciencia. "Proporciona a la vida un aura de solemnidad y aclara sus oscuros precipicios", dijo el autor de "Las flores del mal".
Se cuenta que Van Gogh, ciego por la absenta, llegó a cortarse parte de una oreja para regalársela a una prostituta. Wilde, por su parte, inmortalizó la bebida ahora rehabilitada al plantearse: "¿Cuál es la diferencia entre un vaso de absenta y el ocaso?".