El presidente de la República, Alan García Pérez, volvió ayer a fustigar a los empleados públicos que muestran poco esmero en brindar un mejor servicio a la población y prometió una revolución cultural en el aparato público.
Luego de inaugurar obras de electrificación rural en la localidad de Laucamayo, distrito de Suyckutambo, en el Cusco, el presidente brindó un discurso en el que señaló su intención de hacer el Estado más eficiente y solidario con los pobres del país.
"Vamos a transformar el Estado, el servicio civil, y vamos a hacerlo de verdad un servicio esforzado, sacrificado y penitente a favor de los pobres del Perú", manifestó.
El mandatario dijo que hay funcionarios que no comprenden que sus remuneraciones las pagan todos los peruanos, incluidos los más pobres, a través de los impuestos, y que muestran desprecio e indolencia frente a los problemas de la población más humilde.
"Nos falta solidaridad cristiana, compasión y reconocer que uno está de paso", puntualizó según la agencia Andina.
Señaló que cuando una persona es nombrada en un cargo público, prácticamente no debe dormir, pues debe dedicar la mayor parte de su energía a desempeñar su función con eficiencia y dedicación.
"Vamos a transformar el Estado", ratificó.
Aunque advirtió que muchos funcionarios y sindicatos lo maldecirán por esa medida, expresó su certeza de que el grueso del pueblo peruano le dará su respaldo en esta tarea.
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El mandatario Alan García entregó obras de electrificación para 31 poblados en la provincia de Chumbivilcas, y para 46 poblados en la provincia de Espinar. Dijo que su meta es que durante su administración todas las localidades de esas zonas tengan electricidad. "Si el Perú crece, ese crecimiento tiene que llegar aquí en obra", sostuvo.