LA ESQUINA
Por El Veco. Escritor y periodista
No recordamos un clima similar de pesimismo junto a una selección peruana. Por más que la ilusión pida un lugarcito, la actuación ante México complica la intención. En el Chicago de Michael Jordan y sus canastas doradas el aluvión azteca fijó una goleada en solo 27 minutos con rigor de paliza. El cuaterno desacomodó al hincha y hay un plazo muy corto para recuperarlo, como la borrachera con licor dulce pide tiempo, cama, litros de café y acopio de aspirinas. Igualito. En estas horas se suceden las frases con "optimismo" que en medio de la borrasca nunca vienen mal y cabe aceptarlas.
"Todo es posible en 90 minutos, dice la historia. "En la cancha somos 11 contra 11", expresa un matemático aburrido. "No sería la primera vez que la blanquirroja da la sorpresa", recuerda un paciente coleccionista de victorias pasadas, fervoroso afiliado a la gitanería. "Tenemos que poner actitud desde el comienzo", afirman los jugadores y alguien acotó que es cuestión de ofrecerla siempre. Jorge Luis Pinto expresa que de Perú conoce todo, hasta cómo se hace el cebiche y pone una pincelada gastronómica al pizarrón cafetero. Luis Oyola informa que las 22 habitaciones de La Videna fueron totalmente reformadas, casi un hotel cinco estrellas, camas de dos plazas, televisores plasma de 22 pulgadas, Internet, griferías nuevas y allí están concentrados desde el jueves y seguirán bajo llave hasta el domingo cuando viajen rumbo a Uruguay para que nadie, absolutamente nadie, los distraiga.
¿Y en la cancha qué hacemos? La gran pregunta a resolver. Seguimos creyendo que Chemo debió incorporar a último momento a Edwin Pérez y John Hinostroza ante la tarea recargada por la lesión de Rainer Torres. Cuando falla la contención, hay que poner más marcadores y los dos mencionados pudieron ayudar a forjar un panorama con más alternativas. La necesidad de ganar es absoluta, todos lo sabemos, aunque habrá que intentar de cara a la realidad y con criterio de equipo chico --somos un equipo chico-- con solo dos puntos en la tabla. Por eso, por estar casi en el fondo de la bolsa, cabe priorizar la defensa. Cerrar las bandas con apoyo solidario de volantes, la única forma de obviar el dos-uno con que México forjó el descalabro. Es necesario tener a los dos recuperadores que impone el fútbol moderno porque poner uno solo es volver muchos años atrás y dar ventajas. Hacer un equipo más corto entre zaga y volantes sin dejar tierra de nadie que facilite replicas. Y, sobre todo, jugar, tener la pelota, lograr la acción asociada que no asomó ante España ni en Chicago. Buscar la victoria con paciencia, sobre la velocidad de Guerrero y el remate de Donny Neyra si lo ubican cerca del área para aprovechar esa pegada que tantos puntos sumó en la 'U'.
Tendríamos que asistir a un giro amplio en lo individual y con reflejo imprescindible en la verdad colectiva. Solo así estaríamos más cerca y la esperanza no entraría forzada, sino con espacio ancho y vientos favorables. No hay otra posibilidad desde nuestra humildad convencida y la entereza a volcar en la demanda.