GRAN ERROR. Muchas veces se dan corticoides a los resfriados
Las alergias respiratorias están en su época favorita: el invierno. Por eso las personas con asma y rinitis alérgica ofrecen en estos meses sus típicos conciertos de tos y se vuelvan dependientes de los pañuelos de papel. ¿Pero sabía usted que estas alergias se confunden fácilmente con resfríos?
"Al ver a un paciente por primera vez, no hay cómo saber si tiene rinitis alérgica o resfrío. Es necesario conocer su historia. Los resfríos son enfermedades agudas y episódicas, mientras que las alergias son males crónicos y persistentes", advierte el alergista José Gereda, de la clínica Ricardo Palma.
Y si nos referimos únicamente a alergias, pues la rinitis alérgica se trata con antihistamínicos cuando es intermitente. Si es persistente --ocasiona molestias, impide concentrarse, estudiar o dormir bien--, necesita tratamiento crónico, normalmente con corticoides intranasales o incluso con inmunoterapia".
UN TRATAMIENTO MÁS EFECTIVO
Lo que hace el tratamiento con medicamentos es esconder o aliviar los síntomas, su efecto es inmediato, pero no de largo plazo. La inmunoterapia, en cambio, si bien se demora en actuar, es efectiva y tiene beneficios a largo plazo, disminuye los síntomas significativamente y el resultado se mantiene hasta después de descontinuado el tratamiento.
"Para aplicar inmunoterapia es necesario estar absolutamente seguros de que el paciente tiene una alergia que altera su calidad de vida, y saber si no desea usar tratamiento farmacológico permanentemente. Recién entonces se puede pensar en este tratamiento", refiere el doctor Gereda.
La inmunoterapia es un tratamiento personalizado para cada paciente. "Una vez que se determina qué provoca la alergia mediante pruebas de tamizaje, se le inyecta o administra eso mismo que le causa alergia de forma gradual y progresiva, a fin de modificar su sistema inmunológico", explica Gereda.
BENEFICIOS AL SEXTO MES
Es un tratamiento a largo plazo, los beneficios llegan aproximadamente al sexto u octavo mes de tratamiento, y luego vienen inyecciones mensuales por un período de tres a cinco años. Terminado esto, el paciente puede estar sin síntomas y sin medicamentos.