El Comercio reveló a fines del 2006 que el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru se reactivaba usando a Bolivia como base de apoyo. En este país radican varios miembros prominentes de esta organización, entre los que destaca Julio César Vásquez Vásquez.
Vásquez, quien a partir del 2000 cuenta con el status de refugiado, opera en La Paz y Cochabamba. Desde allí mantiene estrechos contactos con la dirigencia emerretista en el Perú y con otros movimientos subversivos latinoamericanos.
Como informó este Diario en dicha oportunidad, "en el 2004, Vásquez, junto con la boliviana Soledad Conde Romero, se contactaron con Nubia Calderón Iñiguez, dirigente del Comité Internacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y fiel asistente del ex canciller de esta organización, 'Raúl Reyes'. Las coordinaciones dieron sus frutos y en abril del 2004 habrían viajado a Colombia los tupacamaristas Edel Gerardo Cava Cordis y Mario García Hidalgo para recibir instrucción guerrillera. Luego, la propia Soledad Conde, junto con dos bolivianos vinculados al MRTA, Omar Ramírez y Fidel Oruño, fueron entrenados en un campamento de las FARC. Posteriormente, Vásquez se internó en la selva colombiana. En un principio se creyó que lo hizo entre mayo y julio del 2005".
Sin embargo, de acuerdo con la información que aparece en los correos hallados en la laptop de Reyes, todo indica que Vásquez acompañó a Soledad Conde a Colombia en el 2004.
El viaje sirvió para solicitarle apoyo financiero a las FARC. Efectivamente, el 17 de abril del 2004, 'Raúl Reyes' le escribe a Esperanza (Nubia Calderón) para comentarle diversas novedades. Entre ellas, 'Reyes' manifiesta que un peruano llegó hasta su campamento (presumiblemente en Colombia, pero también podría ser en Ecuador) acompañado de una mujer a fin de solicitarle 100 mil dólares para reanudar la lucha armada. Este sujeto probablemente sea Julio César Vásquez y su compañera sería Soledad Conde, con quien este emerretista fue visto el 2005 en Puno y actualmente es la presidenta de la CCB-Capítulo Bolivia.
El jefe subversivo colombiano le comenta a 'Esperanza' que: "el compañero de Perú llegó aquí a más no poder, casi no puede ni caminar, por poco le toca a los muchachos cargarlo en hamaca. Vino acompañado de una boliviana, ella con más energías. El compañero se equivocó de ruta porque vino a pedir 100 mil dólares prestados, para volver a iniciar la lucha guerrillera en su país. Se le dijo que aquí no hay dinero, lo que sí tenemos es voluntad de aportar nuestra experiencia en cursos político-militares para que continúen su lucha revolucionaria".
Es decir, las FARC no pensaban financiarlos pero si prometieron entrenarlos.