Por Rafael Valdizán
La vida ha cambiado para Chris Martin. De ser el vocalista de una banda que comenzó trazando caminos bajo las sombras de una música gris, densa, vindicativa de un perfil alternativo a lo Radiohead, pasó a ser punto de foco para 'paparazzi' y hombres de prensa (en gran medida, debido a su relación con la siempre radiante Gwyneth Paltrow). Y ello tal vez conspiró contra la credibilidad de Coldplay como banda a tomar en serio: no es un secreto que su anterior disco, "X&Y" (2005), no fue del todo celebrado --a diferencia de sus predecesores: "Parachutes" (2000) y "A Rush of Blood to the Head" (2002)--. Tres años después, y luego de un esmerado trabajo, la banda lanza hoy en todo el mundo, excepto Gran Bretaña (donde ya lo hizo), su cuarta placa en estudio: "Viva la vida".
La portada del álbum no es otra que la obra pictórica de Delacroix: "La libertad guiando al pueblo" (1830). Y su título, un homenaje a Frida Kahlo (en referencia al cuadro de las sandías pintado por la mexicana en 1954). Musicalmente, un desafío: había que recuperar terreno, dadas las repercusiones tras el alumbramiento de "X&Y" ("The New York Times" disparó una sentencia a rajatabla al considerar a Coldplay la banda más insufrible de la década, algo que Martin tomó positivamente. "En una manera, fue liberador; cuando haces algo que a la gente no le gusta mucho, eres libre otra vez", respondió).
Primer paso: convocar a un hombre que en las perillas de un estudio pudiera reacomodar a una banda que estaba tambaleando so riesgo de salirse del exitoso circuito al que había accedido. Un día Martin le hizo una pregunta a Brian Eno: "¿Conoces a algún productor que nos pueda ayudar a mejorar como banda?". El ex Roxy Music contestó: "Yo podría ser ese hombre". Y, enseguida, le enrostró algunas verdades: "Sus canciones son muy largas; ustedes son muy repetitivos, usan los mismos trucos con frecuencia, así como los mismos sonidos; además, sus letras no son lo suficientemente buenas". Martin bien pudo mandarlo a rodar o, por el contrario, sentarse a trabajar con él, cosa que finalmente hizo.
Dicho esto, y según consideraciones previas al lanzamiento mundial de "Viva la vida", Coldplay finalizó un álbum que, sin dejar de lado la esencia de la banda, permitió algunas licencias, como incluir una pista instrumental ("Life in Technicolor"), amén de otros elementos que añadieron nuevos matices a su sonido y que se pueden percibir en temas como "Strawberry Swing" o "Yes".
El primer sencillo del nuevo álbum es "Violet Hill", que cuenta con un videoclip grabado en Sicilia, Italia. La lista de canciones también incluye "Cemeteries of London", "Lost!", "42" y "Death and All of His Friends". Pronto sabremos si la sociedad Colplay-Brian Eno valió la pena. Usted dirá.