Por Elkin Sotelo. Enviado especial
E-li-mi-na-dos. Lento y claro. Preciso. Repetitivo. Doloroso. Justo. Cómo pedir objetividad en un momento tan angustiante, en el que las razones de este desastre futbolístico llamado Perú se remontan a sus líderes mayores. No hablamos ni siquiera del indolente Chemo del Solar, sino de sus mismos empleadores, quienes gozan de los favores del estatus dirigencial; tanto que catástrofes como estas los agarran a salvo en algún sótano de su impenetrable federación. Ellos son la desvergüenza vestida de traje.
La horrenda propuesta de Del Solar acabó con todos los anhelos de la gente. Y no fue que la superioridad de Uruguay haya sido un hecho indiscutible. Más allá del empuje de Christian Rodríguez, la efectividad de Forlán y la defensa de Godín durante el primer tiempo, los locales pudieron pasarla mal si Perú reaccionaba. La apuesta de Cevasco no se le critica a Chemo desde el punto de vista de la acción, pero sí desde la concepción de su convocatoria. Después de ser el último en darse cuenta de lo evidente (que Perú con un solo volante de marca era inmensamente vulnerable), decidió ponerle un apoyo a Rainer, pero con la poca visión de que en su lista de seleccionados el único jugador para esa función tan laboriosa era Cevasco, suplente en la 'U', no de ahora, sino desde el año pasado. Su peso y su falta de distancia fue una delicia para Cristian Rodríguez, Forlán y compañía.
Lo peor vino luego del segundo gol de Uruguay. El penal que supuestamente cometió Perú no fue otra cosa que una jugada común en la que los defensores estorban a sus atacantes con más fuerza de lo normal. El juez chileno tomó una siniestra decisión y acabó por enterrar a los peruanos. La falta de experiencia y las ganas de no perder enloquecieron a Paolo, quien se enfrentó al juez de manera descomunal, por lo que la expulsión estaba cantada. Sin él, nos fundimos.
HECHO AÑICOS
No se acabó el partido ahí porque Chemo lanzó la última carta que tenía. Puso a Rengifo en lugar de Juan Vargas, quien acabó lesionado. El 'Loquito' hizo un mal partido por su decisión de querer resolver solo para mostrarse como la estrella peruana. Por el sector izquierdo, el trabajo de Hidalgo también fue discreto (Chemo lo sacó para improvisar en ese puesto a Chicho Salas). Tantos errores costaron la vida. Nuestra vida. Los goles uruguayos de Forlán (55'), Bueno (60' y 65') y el final de Abreu a los 45' fueron sendos balazos al corazón enfermo de todos los peruanos, que mueren de sed y hambre y ahora también de pena.
"Está decidido, no hay más que decir", comentó Silva en un mensaje escueto, pero efectivo.
El técnico de la selección optó por su táctica de siempre: "(Esa pregunta) no es contestable, no es el momento más indicado para hablar de eso. Yo no quiero aferrarme a esto, mi cargo está abierto (sic). Los dirigentes tendrán que hacer su evaluación y luego me sentaré con ellos para decidir qué es lo mejor".