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GUANTÁNAMO, EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS

La piedra en el zapato de Bush

Por Carlos Ball. Periodista

La Corte Suprema, por tercera vez en cuatro años, le negó a la Casa Blanca, el 12 de junio, la imposición de una justicia a su manera --a través de "comisionados militares"--en los casos de 270 "combatientes enemigos" actualmente presos en la base naval de Guantánamo. Algunos están detenidos desde setiembre del 2001, otros ocupan celdas solitarias y 250 de ellos ni siquiera han sido acusados de nada. En nombre de la mayoría de los miembros de la Corte Suprema, el juez Anthony Kennedy dictaminó: "Dentro de la estructura de la separación de poderes en la Constitución, pocas actuaciones del Poder Judicial son tan legítimas o tan necesarias como la responsabilidad de escuchar los desafíos a la autoridad del Ejecutivo por encarcelar a una persona. Las leyes y la Constitución están diseñadas para sobrevivir y ser respetadas en tiempos extraordinarios".

La Corte Suprema ha reaccionado igual en todos los casos donde el gobierno de Bush ha tratado a sospechosos de actos terroristas fuera del sistema legal, por haber el Pentágono insistido en manejar directamente todos esos juicios --desde los tiempos en que había más de 650 presos en Guantánamo--, argumentando que son prisioneros de la guerra contra el terrorismo y que fueron capturados en los campos de batalla, de manera similar a lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero el primero en la lista de los casos por juzgar es Lakhdar Boummediene, quien no fue capturado en los campos de batalla de Afganistán, sino secuestrado por agentes norteamericanos en Bosnia, junto a otros argelinos.

Desde luego que no se trata de excusar ni defender a terroristas y criminales, pero Estados Unidos estaría proyectando una imagen atroz y el peor ejemplo al resto del mundo si sus agentes secretos proceden a secuestrar a presuntos enemigos de la paz, para llevarlos a una base militar en la isla de Cuba, donde son juzgados por autoridades militares fuera de la jurisdicción de los tribunales.

El juez Kennedy dejó claro que aquellas leyes que pretenden eliminar el derecho de hábeas corpus a los prisioneros en Guantánamo son inconstitucionales, ya que el Congreso no ha suspendido tal derecho por haber sufrido la nación una invasión extranjera o una rebelión interna. Aun cuando la detención se haya realizado legalmente, se deben garantizar los derechos del individuo. Y solo el Poder Legislativo puede regular las penas de privación de libertad.

El hábeas corpus es el principio constitucional que garantiza el derecho a la libertad personal, por lo que la capacidad del Ejecutivo de detener a una persona es estrictamente temporal, y protege al individuo de toda represión arbitraria.

El 13 de noviembre del 2001, el presidente Bush dio curso a una orden militar llamada "Detención, trato y enjuiciamiento de ciertos no ciudadanos en la guerra contra el terrorismo". Esa orden mantenía que el secretario de Defensa tiene responsabilidad final sobre individuos y que tales individuos serían enjuiciados por militares.

Evidentemente que la Corte Suprema opina de manera diferente, pero parece que la estrategia de Bush en Guantánamo ha sido utilizar información sustraída bajo tortura, enviar presos a países amigos donde no hay respeto alguno por los derechos individuales y dejar que el próximo presidente cargue con sus errores y horrores legales. La base naval de Guantánamo, que el presidente Bush convirtió en prisión en el 2002, cubre un área de 45 millas cuadradas, bajo el control de militares estadounidenses desde 1903.

© AIPE

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