BAGDAD [AFP]. Cuando parecía que la calma había regresado, un nuevo atentado tiñó de sangre la capital iraquí. Ayer unas 51 personas murieron y 75 resultaron heridas, entre ellas varias mujeres y niños, en un atentado perpetrado con carro-bomba en el norte de Bagdad, el más mortífero desde hace más de un mes en Iraq.
La explosión del vehículo se escuchó en cinco kilómetros a la redonda y se produjo en momentos en que el Ejército estadounidense y el Gobierno Iraquí se congratulan por la mejoría alcanzada en la seguridad del país.
El carro-bomba estalló alrededor de las 5:30 de la tarde, hora local, en momentos de gran afluencia de público que concurría a un mercado del barrio chiita de Al Huriya, y muy cerca de una parada de ómnibus.
Los heridos fueron llevados a unos diez hospitales de la capital iraquí.
Unos diez autobuses y un edificio de tres pisos se incendiaron por causa de la explosión y varias casas fueron seriamente dañadas.
SIN TRANQUILIDAD
Este ataque es el más mortífero en Iraq desde el doble atentado que el 1 de mayo causó 35 muertos en Baquba, a 60 kilómetros al norte de Bagdad, en la provincia sunita de Diyala.
En Bagdad, un ataque causó la muerte de 68 personas el pasado 7 de marzo, pero la acción más sangrienta de este año se produjo el 1 de febrero cuando dos mujeres kamikazes, aparentemente con deficiencias mentales, mataron a 98 personas al hacer estallar sus bombas en un mercado de animales en la capital.
A pesar de esos atentados Bagdad se mantuvo en una calma relativa en los últimos meses, lo que el ejército estadounidense atribuye a su estrategia de despliegue de más tropas desde febrero del 2007.