El Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) envió ayer una tonelada de medicamentos vencidos al relleno sanitario Portillo Grande, Lurín, donde será destruida y enterrada. Previamente, en una ceremonia simbólica desarrollada en su local de San Borja, la Comisión de Defensa del Consumidor destruyó algunos de los productos y envases vencidos para explicar a la población que esta es una manera de evitar que los recicladores los comercialicen en el mercado informal.
Eva Céspedes, presidenta de la Comisión de Defensa del Consumidor, señaló que los residuos fueron recolectados en recipientes especiales colocados en 100 boticas y farmacias de Lima para que consumidores desechen allí los fármacos y envases que ya no utilizan. Esta actividad se desarrolló como parte de la campaña que busca sensibilizar a los consumidores sobre el desecho responsable de medicinas.
Los recipientes se colocaron en farmacias de Lince, Magdalena, San Borja, Cercado de Lima, Rímac, San Isidro, Breña, La Victoria, Surquillo, San Martín de Porres, San Luis, La Molina, San Miguel, Los Olivos, Independencia, Barranco, Santa Anita, San Juan de Lurigancho y La Punta.
En esta campaña participan también cadenas de farmacias, empresas privadas y los hospitales de la solidaridad.
Por su parte, el Ministerio de Salud advierte que en el país existe la costumbre de guardar los medicamentos sobrantes de tratamientos prescritos por los médicos, que luego, sin control alguno, se ingieren incorrectamente ante la aparición de unos síntomas similares. Además, las medicinas vencidas representan un riesgo no solo para la salud sino también para el medio ambiente. Los antibióticos, por ejemplo, son los de mayor riesgo y por ello deben de ser incinerados.