Por Luis Puiggrós Planas
El fútbol peruano ha tocado fondo, lo que permite que todo el mundo entregue su opinión y confunda cada día más a los aficionados pero también, y es lo peor, a las autoridades, que hacen oídos sordos, hasta le cambian el ritmo a las polcas por la de un valsecito.
Creo que hay que decir las cosas antes que sucedan, y sobre todo analizar a profundidad lo que está ocurriendo, para luego entregar las posibles soluciones a esta crisis de nuestro fútbol, que ya tocó fondo.
Hemos entregado numerosos aportes para hacer la indispensable reestructuración de nuestro fútbol, que duermen el sueño de los justos, como lo escribo en mi último artículo, previo a los partidos eliminatorios contra Colombia y Uruguay titulado "Clase magistral", y recordaré algunos párrafos:
"La mayoría de los aficionados, jugadores, periodistas, dirigentes y técnicos sudamericanos, en especial los peruanos, deben guardar el video del extraordinario partido que Holanda venció a Italia por 3 a 0, como libro de cabecera, para que entiendan de qué se trata el fútbol que se juega hoy en día.
Este entorno se quedó en los años setenta. Aquel era un juego lento y sin marcajes donde los jugadores hábiles recibían el balón con extrema libertad, teniendo todo el tiempo de pensar y jugarlo.
Muchas veces he escrito que los problemas de nuestro fútbol no se solucionarán cambiando los entrenadores, jugadores o sistemas tácticos. El problema es mucho más profundo, se trata de la falta de fundamentos futbolísticos de nuestros jugadores, que solo lo adquirirán capacitando a profesores y entrenadores, para que les cambien la mentalidad a nuestros niños desde temprana edad.
A los equipos peruanos les hacen muchos goles de cabeza porque sus jugadores siguen el balón sin mirar su posición en el campo. Los jugadores no marcan atacando el balón, retroceden, dejando toda la iniciativa al rival. Trotan en el terreno, trasportando el esférico en demasía, por lo que sus ataques pierden sorpresa y, finalmente, todo este juego lento se centraliza, sin abrirlo por los extremos
Los europeos hacen 'pressing' desde la salida del rival, para recuperar lo más pronto el balón. Cada vez que un jugador italiano lo tenía, recibía inmediatamente la marca asfixiante de un holandés en todo el campo de juego, empezando desde el área itálica.
Luego lo administran con la rapidez de jugar el balón a un toque, máximo dos, basado en su exquisita técnica (aplicándola en velocidad) demostrada es ese extraordinario encuentro".
Si no nos modernizamos, perderemos el tren del desarrollo a todo nivel.