VIENA [DPA]. Croacia-Turquía, cuartos de final de una Eurocopa, 118 minutos soporíferos y de pronto, toda la emoción: el gol croata, el milagro turco en el último segundo y los penales que metieron al equipo de Fatih Terim en una histórica semifinal ante Alemania.
"Es increíble, por eso el fútbol es el mejor deporte del mundo. El de la igualdad fue un gol de ensueño. Yo creía que ya estaba todo definido", reconoció, noble, el entrenador croata Slaven Bilic.
Imágenes impactantes. Gol de Croacia, tres jugadores turcos tendidos en el suelo. Faltaba solo un minuto para el final del tiempo extra de un partido para el bostezo. Tiempo suficiente para que los turcos dieran otro zarpazo. Última bola de la noche, zapatazo del portero Rustu directo al área de Croacia, rechazo débil y nuevo zapatazo de Semih Senturk al ángulo del arco de Pletikosa, y el gesto universal de silencio en la cara de los miles de hinchas croatas. Justo cuando parece romperse, Turquía reacciona y demuestra que a punta de carácter un equipo se puede volver casi invencible.
Los penales tuvieron final cantado, favorable al equipo fuerte en lo anímico. Modric, la gran estrella croata de la Eurocopa, el mismo que le sacó el balón a Rustu y puso el centro para que Klasnic anotara el gol que estuvo a punto de ser el de la victoria croata, fue el primero en fallar. Luego erró Rakitic, y finalmente Rustu, el arquero que alguna vez fue considerado uno de los mejores del mundo (llegó al Barcelona) y ahora estaba de suplente, tuvo su momento de gloria cuando atajó el remate de Petric y confirmó así que él y su selección se iban a Basilea.
Luego de eso vino la pila humana de camisetas rojas con vivos blancos, para festejar la locura de cómo la vida sobre el césped puede cambiar una y otra vez en pocos minutos, parangonando la vida de "allá fuera", del otro lado de la raya de cal.
A las 11:28 p.m. estallaron Estambul, Ankara... y Berlín, donde cientos de miles de turcos tienen su segunda patria. Ahora se viene Alemania-Turquía, nada menos, con un cupo en la final de la Eurocopa en juego. Es cierto, los turcos tendrán tres bajas más por suspensión, pero les sobra fuego sagrado, más allá de los nombres. Y Alemania, ¿hay equipo en el mundo con más confianza y determinación?
"Es algo único en la historia", dijo el entrenador turco sobre esta victoria, la tercera consecutiva in extremis de su equipo, que ya había obrado sus milagros frente a Suiza y República Checa. Siempre con la soga al cuello, los "guerreros turcos" ponen una cuota extra de pasión, de corazón para suplir las carencias futbolísticas.
SEGUNDO ES MEJOR
¿El mundo del revés? El jueves pasó Alemania, segunda del Grupo B, y quedó fuera Portugal, primera del Grupo A. Hoy, la segunda del A, Turquía, eliminó en cuartos a la ganadora invicta y con puntaje ideal del B, Croacia. Dos de los equipos que mejor impresión dejaron en la primera fase, e incluso llegaron al tercer partido con el primer puesto en el bolsillo, cayeron ante dos equipos luchadores que pelearon hasta el final para clasificar.
¿Será una señal de que Franz Beckenbauer tiene razón, y de que no conviene deslumbrar demasiado temprano en un torneo? Si esto es verdad, Holanda y España --las restantes ganadoras de grupo-- deberían temblar, y Rusia e Italia, sus respectivas contrincantes de cuartos, frotarse las manos.
Suceda lo que suceda hoy en Basilea y mañana en Viena, está claro que el fútbol sigue vivo y el corazón de cientos de millones de personas, en Europa y en todas partes, laten a su compás.