Decían que estaba en Chiclayo, pero ayer reapareció. Lo hizo en la Videna, su cuartel general. Lo hizo tres días después de una goleada que condicionó todo su ciclo. El 6-0 ante Uruguay. Apareció, pero no habló. Y mucho menos renunció.
Se sabía que el jueves tuvo una conversación con José del Solar, quien le solicitó permiso para salir del país. Se sabía que el contacto con Juvenal Silva, ex presidente de la Comisión Sudáfrica 2010, iba a ser mínimo. De hecho, Burga no participó en la reunión de ayer de esa comisión. O mejor dicho, de la otrora comisión. Porque Burga, mudo, estaba en Lima y quería pasar desapercibido.
Pero no pudo. El doctor abordó su camioneta y le pidió a su chofer no detenerse ante las cámaras de TV. Tanto que casi atropella a un periodista de Canal 2.
Minutos después, a eso de las cuatro de la tarde, Juvenal Silva salía a declarar que, efectivamente, había presentado su renuncia a la comisión. No se iba solo: Lánder Alemán también renunciaba.
Los otros dos miembros presentes en la cita, José Ríos y Aníbal Calle, pusieron sus cargos a disposición. Por una vez en la tarde, todos se olvidaron de Burga.
"Hemos evaluado el trabajo que estuvimos desempeñado hasta ahora y no es el correcto. Vamos a elaborar un documento por escrito que será presentado el próximo viernes en el directorio de la federación. Eso es todo, señores", dijo el aún presidente de Cienciano.
Viernes, 5 p.m. Así se puso punto final a un capítulo de terror en la historia del fútbol peruano. Todo de cabeza: el proceso iba a iniciarse con Oblitas, se contrató a Uribe y se terminó con Del Solar. Tres entrenadores de perfiles distintos que resumen los pésimos manejos.
El único ausente fue el más pifiado. José Mallqui, pese a confirmar su presencia sobre el mediodía de ayer, no estuvo en la reunión y se descuenta que, por sus últimas declaraciones, permanecerá en solitario como miembro de la comisión.
Pero Juvenal dijo más. "Soy de la idea de que la comisión Sudáfrica no debe existir y que la FPF asuma toda la responsabilidad de la selección peruana, de lo contrario, seguiremos en los mismos errores".
El próximo viernes estas decisiones serán entregadas por escrito al directorio de la FPF. Un día antes, la comisión saliente se reunirá con el técnico José del Solar. A propósito, Silva dijo que Chemo en ningún momento le habló de renunciar al cargo de la selección.
¿QUÉ HACEMOS?
Mientras no se pronuncie Burga, las especulaciones aumentan. Eso sí, ha trascendido que son tres los posibles caminos para salir de esta crisis poscomisión:
1. Manuel Burga nombraría, en los próximos días, una nueva comisión. El 'doc' ya habría dialogado con dos clubes locales, a los que le pediría su apoyo.
2. Burga elige un gerente deportivo que se encargue de la selección hasta el final de la Eliminatoria. ¿Antonio García Pye?
3. Burga (la FPF) asume la responsabilidad del manejo de la selección.
OPINIÓN
Hasta nunca (*)
Siempre representaron un escudo, un parachoques para quienes obran bajo los entendibles efectos del temor a perder el cargo o 'del que dirán', a los que no escapa ningún ser humano, menos los últimos presidentes que han desfilado por la FPF. Si las famosas comisiones seleccionadoras representaron una dosis de riesgo, qué mejor entonces que los Nicolás Delfino y los Manuel Burga --en estas últimas décadas-- buscaran protegerse con dirigentes casi siempre amigos y capaces de jugarse el pellejo por ellos.
Recuerdo la comisión del Mundial 82. A Pepe Aramburú como presidente y Rafael Hanza como mejor escudero. El titular de la FPF era Luis Vargas Horne. Fue la última vez que nuestro fútbol llegó a un Mundial, lo que hoy ya parece imagen de ficción. Siguieron un marino, Carlos Castro; uno del Ejército, Velásquez Giacarini; un civil, Lánder Alemán, y el resultado fue siempre el mismo: eliminados. No interesó que por los comandos técnicos en las últimas seis Eliminatorias desfilaran ¡9 entrenadores! Y si se va Chemo, 10. Ayer Juvenal Silva, el otro civil presidenciable, ratificó que se iba. Al preguntarle sobre la existencia de las comisiones, consideró que es hora de que la FPF asuma la responsabilidad. Coincidimos. Eso sí. Para que la felicidad sea completa que también se vaya Burga de una vez. Es lo que falta.
(*) Mario Fernández