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CARRERAS DE CABALLOS. Moda y sociedad

La cita fue en el Royal Ascot

LA ELEGANCIA Y EL ESNOBISMO VOLVIERON A CONFLUIR EN LA TRADICIONAL CITA SOCIAL. ASCOT ES UNA DE LAS COMPETICIONES DE CABALLOS CON MÁS TRADICIÓN DEL REINO UNIDO Y CON PATROCINIO DE LA FAMILIA REAL INGLESA. EN LOS CINCO DÍAS ASISTIERON 120.000 PERSONAS

Por María Elena Peschiera

La alta sociedad inglesa se puso el sombrero para asistir a la Royal Ascot, una de las competiciones de caballos con más tradición del Reino Unido y con patrocinio de la familia real inglesa. Cada año, durante los cinco días que dura el torneo uno a uno, todos los Windsor ingresan en procesión, con una esmerada puesta en escena, en el recinto. Este acontecimiento hípico despliega un escaparate de conocidas personalidades de todos los ámbitos sociales y una llamativa pasarela de moda por la que desfilan mujeres con deslumbrantes, originales, inverosímiles y, a veces, irreverentes sombreros.

Millonarios, aristócratas se han sacudido de encima los oscuros presagios sobre una más que incipiente crisis económica global para tomar parte en Ascot, el pistoletazo de salida de su ajetreada agenda estival. Los economistas advierten estos días sobre la recesión, la inflación, el final inminente de la era del petróleo y la crisis inmobiliaria, pero todo ello se evapora entre las burbujas de champán y los sándwiches de salmón ahumado que devoran las damas más elegantes y extravagantes del mundo.

Ascot es la joya de la corona para estos infatigables 'socialites' que acuden a las carreras después de haber presenciado las regatas de Henley o la ópera de Glyndebourne. Reglas anacrónicas, como el veto a los divorciados del recinto real, y la obligación de las damas de llevar guantes conviven con las fortunas emergentes, fruto del mercado de futuros. Ascot es una fiesta que la reina Isabel II y familia no se pierden por nada del mundo y que ya inspiró en su día la escena más famosa del musical "My Fair Lady". Solo que, en la vida real, ninguna Eliza Doolittle entraría en Ascot.

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