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EL LEGISLATIVO. Arquitectura, arte e historia

Los tesoros de un palacio

EL FONDO EDITORIAL DEL CONGRESO EDITA UN IMPRESCINDIBLE VOLUMEN QUE DESTACA EL VALOR PATRIMONIAL DE SU HISTÓRICO EDIFICIO, ASÍ COMO SU ACADÉMICA PINACOTECA

Por Enrique Planas

Imagínese por un momento el Congreso vacío. Sin parlamentarios recorriendo sus pasillos, con el Salón de los Pasos Perdidos sin un alma transitándolo, sin debates, votaciones, investigaciones, conferencias de prensa o congresistas defendiéndose de alguna denuncia. Es momento entonces de contemplar la majestad del edificio y su patrimonio artístico de profundo espíritu académico. "El Palacio Legislativo, Arquitectura, Arte e Historia", libro recientemente lanzado por el Fondo Editorial del Congreso, nos ofrece ese recorrido por uno de los edificios históricos más interesantes de nuestra capital, construido a partir de la mitad de la primera década del siglo pasado, y cuya prestancia a veces queda mediáticamente opacada por las patinadas de sus actuales inquilinos. "El edificio no deja de ser emblemático para nuestra ciudad. El perfil del edificio y los relieves de las matronas en la fachada han sido motivo constante de ilustradores y caricaturistas a lo largo del siglo XX", señala Luis Eduardo Wuffarden, uno de los autores del libro profusamente ilustrado, junto con los especialistas Juan Günther, José García Bryce, José Francisco Gálvez, José Ragas y Fernando Ayllón. Wuffarden se dedica a analizar el patrimonio artístico del Palacio Legislativo, y propone al lector un detallado itinerario, desde la plaza Bolívar, recorriendo sus salones, contemplando los mayores lienzos y deteniéndose luego en los más delicados detalles.

Curiosamente, aunque la historiografía tradicional siempre ha criticado duramente al período de gobierno conocido como La República Aristocrática, la colección artística que hoy enorgullece al Congreso puede considerarse un legado de aquellos tiempos. "Todo el carácter arquitectónico y el gusto ornamental nos lleva a este momento de la historia peruana que tuvo altibajos, pero que marcó una época muy significativa en la construcción de la modernidad peruana", señala Wuffarden. En efecto, el Congreso es un buen ejemplo de aquella primera modernización radical de la urbe: "Se abandonan las normas arquitectónicas coloniales para crear estos edificios historicistas, ampulosos, que evocaban el pasado arquitectónico europeo, influenciados por el apogeo del estilo beaux arts de la escuela de Bellas Artes de París", explica.

Curiosamente, este gusto europeo y académico importado por la República Aristocrática terminó convirtiéndose en una visión del arte que el poder no abandonaría en muchas décadas. "Pese a todos los cambios sociales y culturales en el siglo, esta influencia se ha mantenido como un símbolo de lo que podría llamarse el 'Perú oficial' en contraste con el 'Perú real'. Dos Perú que todos quisiéramos que se acercaran en algún momento", señala el historiador de arte, quien en su investigación advierte cómo ni siquiera una corriente artística tan poderosa como el indigenismo logró entrar al Congreso de la República. "A pesar del cierto apoyo que el régimen de Leguía le brindó a José Sabogal y a la escuela indigenista, el Legislativo parece haber sido un reducto conservador muy fuerte. No abrió sus puertas para ninguna obra de carácter indigenista y mantuvo sus preferencias por el arte académico incluso hasta la década de los años 80", advierte.

Por cierto, entre las historias que aún falta por hacer de este enorme patrimonio es el saqueo de las tropas chilenas en la invasión a Lima, cuando obras tan notables como "El Perú libre" nos fueron arrebatadas como botín de guerra. Hasta hoy, no se sabe cuánto perdió el Congreso de su colección: "En el campo de las obras de arte aún no hay un estudio exhaustivo. No tenemos un inventario, una relación detallada de lo que pudo perderse en ese momento", alerta Wuffarden. Queda entonces como una tarea pendiente.

UN SIMÓN BOLIVAR FUNDAMENTAL
IMPORTANCIA. Muchas veces ignorado por quienes sufren a diario el tránsito por la avenida Abancay, el monumento a Simón Bolívar en la plaza que lleva su nombre es una verdadera obra maestra. Fue la primera escultura en gran formato dedicado al libertador, por lo que se convirtió en un arquetipo para los otro países bolivarianos.

AUTOR. Bartolomé Herrera, ministro plenipotenciario del Perú en Roma, encomendó su creación al maestro Adamo Tadolini (1788-1868), seguidor destacado de Antonio Canova, uno de los grandes del neoclasicismo en Italia. La base fue realizada en mármol de Carrara por Filippo G. Gnaccarini (1804-1875), igualmente discípulo de Canova.

HERENCIA NAPOLEÓNICA. Inaugurada el 8 de diciembre de 1859, la figura del libertador, sobre un caballo encabritado y con el bicornio en la mano, se inspira directamente en el célebre cuadro del francés Jacques Luis David "Napoleón cruzando los Alpes". La vinculación --según Wuffarden-- es significativa, pues los íconos del militarismo bonapartista inspiraron a nuestros caudillos militares y a los fundadores de nuestra independencia.

FUNDAMENTALES
José de San Martín (1919) Obra de Daniel Hernández (1856-1932), quien a su regreso de Europa en 1918 se convirtió en el gran artista oficial. Su obra ocupa el espacio más importante del Congreso: el Hemiciclo.

Simón Bolívar (1919) La obra fue celebrada por la crítica de su época, y la imagen que Hernández forja de Bolívar conectó con la imagen forjada en el imaginario colectivo. Luce al lado de San Martín en el Hemiciclo.

El Perú libre (1853) Extraordinario y poco conocido óleo de Luis Montero (1823-1868), robado por las tropas de ocupación chilenas y repatriado luego por José Antonio de Lavalle. Retornó al Congreso en 1964.

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