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Un delito en complicidad

Cómplices
Luis Miguel, vaca sagrada de la canción romántica mexicana (perdonen la redundancia), vuelve a las bateas de las discotiendas locales con una placa llena de composiciones que podrían integrar una antología de los peores poemas eróticos de la década. No importa que Manuel Alejandro (célebre pluma de viejas glorias como José José y Raphael) haya sido el encargado de escribir las canciones del disco, "Cómplices" confirma el pésimo estado en que tanto el intérprete como el compositor se encontraban al entrar al estudio. La interpretación de los temas vuelve a apoyarse en el limpio vozarrón de Luismi, quien a pesar de la precisa entonación no logra transmitir ni una sola emoción ni un solo estremecimiento. Para colmo de males, Manuel Alejandro nos regala algunas de las imágenes más redundantes y trilladas de su catálogo: aquí las mujeres son "gotas de rocío" que "playean descalzas sobre espuma" y "desbordan corrientes" de "olas al son de la marea". Llévenlo a la playa, por favor. Por otro lado, el uso de la segunda persona en cada una de las canciones del disco (esa fría reiteración del "tú" como recurso retórico y de seducción) nos obliga a sonreír con sarcasmo cada vez que la mentada palabra sale de la boca de Luis Miguel. Es obvio que el mexicano no le está hablando a la mujer amada, sino a su audiencia. Cosas de negocios. [Francisco Melgar Wong]

Entre la peña y el rave
Jaime Cuadra debe haber tenido algo parecido a una revelación cuando escuchó por primera vez la masacre al tango perpetrada por el Bajo Fondo Tango Club o quizás cuando supo que Miki González había cambiado el "Akundún" por una mezcladora y un par de bandejas: lo cierto es que su "Cholo soy", el santo grial del 'chill out' con aroma a tacu tacu, se convirtió en un sorprendente fenómeno de ventas que renovó para muchos su ancestral afecto por la música criolla. Este último estadio en la saga reúne algunos de los nombres más conocidos de la escena 'dance' local (Israel Vich, Christian Berger, Rodrigo Lozano y más), amén del brasileño DJ Valber (mucho gusto). Vendrán más. [RCA]

Oda a la urgencia
Algo de punk, algo de ska, algo de reggae, algo de inclasificable: el camino elegido por los muchachos de Suda tiene de aquí y de allá, bordea pistas de carretera, se interna en callejones oscuros, transita por el asfalto, corre por circuitos de alta velocidad, corre y corre y se dispara... y suda la camiseta. (Qué bien les cae el nombre de la banda). El quinteto peruano no deja tareas pendientes; es como si todo debiera hacerse ahora y en este lugar con las agujas del combustible al tope. En esta nueva placa ellos te toman por las sienes, te sacuden el cerebro y no te sueltan hasta que la aventura termine. Hay de todo, pero no sin un hilo conductor, que es esa sangre que fluye para noquearte al toque o para doblegarte por puntos. Pero de que caes... caes. [RV]

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