Por Luis Puiggrós Planas. Analista
Nuestro país está pasando por un muy mal momento deportivo, producto de la incapacidad dirigencial que no elabora ningún plan coherente de desarrollo a largo plazo, para adentrarnos en la globalización y así poder acercarnos a las potencias deportivas.
Ningún gobierno le ha entregado la importancia que el deporte tiene a todo nivel.
No basta con premiar a deportistas de élite, o que se proponga extemporáneamente postular a que el Perú organice los Juegos Olímpicos del 2016 (los organiza una ciudad y no un país), propuesta que más parece una humorada que una asesoría profesional.
Pensar en grande sería cambiar la obsoleta Ley del Deporte, 28036, y proponer a un grupo de personas capacitadas para que elaboren una nueva ley, y sobre ella hacer los planes de desarrollo del deporte, a largo plazo.
Esta nueva ley debe ser muy corta y pragmática, con pocos artículos, no contradictorios entre sí como la actual, incluyendo las dos anclas: la creación de las direcciones técnicas nacionales, tanto en el IPD como en las federaciones; y capacitando a profesores y entrenadores en el extranjero para que formen a los niños con valores y principios, mentalidad ganadora, bien alimentados y, finalmente, les inculquen los fundamentos deportivos. Así, todos unidos y capacitados, podremos sacar adelante nuestro deporte.
En el Perú el deporte y la democracia no van de la mano. Los mejores momentos deportivos de nuestro país fueron cuando el IPD nombraba al presidente y al tesorero de cada federación. La decadencia llegó cuando ingresó la mal llamada democracia al deporte.
El problema parte cuando el presidente del IPD es nombrado a dedo por el jefe de Estado, mientras que al directorio de las distintas federaciones deportivas los eligen las bases. ¿Las bases? Veamos:
Dice la ley que tres o más clubes se pueden juntar para formar una liga distrital. Luego, tres o más ligas distritales formarán una liga provincial y, finalmente, tres o más ligas provinciales formarán las ligas departamentales, que serán las bases de cada federación y que, según ley, son las que eligen a los diferentes directorios de las federaciones.
¿Que sucede en las federaciones que no tienen ligas departamentales? Pues cada una elige a sus bases como desea, por lo que viene el caos. El fútbol ha decidido que la formen las 25 ligas departamentales más los 14 clubes profesionales. La natación la forman los clubes afiliados, en el remo no existen. Cada federación termina siendo un caso distinto.
Además, las federaciones, al ser autónomas, no le rinden cuentas al IPD, salvo que este les entregue dinero, del cual deberán de dar cuenta.
Por eso, es imperativo entregar al deporte una nueva ley, que además tenga las dos condiciones mencionadas anteriormente, y volver al sistema de elección anterior, con algunos agregados.
Proponemos que el consejo nacional del deporte, a crearse, elija dentro de una terna, que previamente presente su plan de trabajo a largo plazo, al presidente del IPD. Este nombrará a su directorio. El presidente del IPD nombrará al presidente y tesorero de las distintas federaciones deportivas y estos a sus directores.
De esta forma, habrá una unidad de criterios y se podrá, conjuntamente, presentar el plan nacional de desarrollo del deporte para el largo plazo.
De lo contrario, seguiremos dentro de la mediocridad actual.