Por Jaime Cordero
Pisemos tierra firme: no tenemos la mejor generación de futbolistas de los últimos 50 años, como Chemo del Solar nos quiso hacer creer. Para eso nos haría falta un Cueto, un Cubillas, e incluso con más desesperación un Velásquez o un Meléndez que nos paren la defensa y nos salven de papelones como el de Montevideo.
Incluso un Del Solar sería bienvenido en este plantel con tan pocas alternativas en el medio. De hecho, esa apuesta terca del técnico por un volante de primera línea que empuje para adelante al equipo se parece demasiado a una búsqueda personal. Chemo técnico busca un Chemo jugador. Hasta ahora sin éxito.
Entonces no tenemos tanto como para pelear en lo más alto, pero tampoco somos tan malos como para ocupar el último lugar de la tabla. Podemos hacerle buenos partidos a cualquiera, pero no tenemos margen para equivocarnos. El abanico de opciones que maneja el seleccionador es sencillamente muy pequeño.
Por eso nos preguntamos ahora insistentemente si hicimos bien al sancionar con dureza a los cuatro juergueros del hotel Golf Los Incas. Es difícil saber, a la vista de los resultados posteriores, si los castigamos realmente o les hicimos un bien al mantenerlos alejados de los posteriores papelones. El misterio en que se ha envuelto todo lo relacionado a este caso no ayuda a que tengamos respuesta.
Pero ese no es el único tema. Más importante es recuperar la cohesión del grupo. Si dejamos de ser un plantel y volvemos a ser un equipo, podremos competir.
SUGERENCIAS
1. El Caso Golf Los Incas, que le hizo tanto daño a la selección, aún no se esclarece del todo, siete meses después de ocurridos los hechos.
2. No solo es necesario y perentorio que se dicten sanciones firmes para los implicados, también debe darse a conocer qué grado de participación tuvieron y dar castigos diferenciados.
3. También debe esclarecerse si otros jugadores que no han sido procesados formalmente --se habla de Carlos Lobatón y Mario Gómez, por ejemplo-- participaron en los hechos. Si así fuera, ellos también deberían ser juzgados.
4. En cualquier caso, la decisión de apartar o no del seleccionado a un jugador por indisciplina debería corresponder, en última instancia, al entrenador, que sabrá qué es lo mejor para el grupo. La Comisión de Justicia debería dar otro tipo de sanciones, por ejemplo multas.
5. Cualquier acuerdo económico con los jugadores debe sellarse antes del inicio del proceso. Luego no debería modificarse.
6. La FPF debe dar a los jugadores todas las facilidades y comodidades que estén a su alcance, y a cambio exigir un compromiso de buen comportamiento a los seleccionados.
7. Los premios deberían ser por objetivo cumplido (la clasificación al Mundial) y no por resultado individual.