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LA CIUDAD EN SU LABERINTO

El ingreso al Centro Histórico se complica por nuevo cierre de vías

Trabajos en la Av. Bolivia coinciden con cambio en el plan de desvíos. Hay más de 20 obras viales en ejecución simultánea en Lima

Por Fabiola Torres López / Iván Herrera Orsi

Por estos días, los limeños tenemos el humor de un motor recalentado. La sensación de conducir por un laberinto, causada por el cierre de calles y el incumplimiento de los plazos en las obras viales que realizan las municipalidades, llega a crispar los nervios de hasta el más benévolo de los vecinos.

Ahora que el Concejo de Lima acaba de anunciar que el ingreso al jirón Lampa desde el Paseo de los Héroes Navales permanecerá cerrado hasta el verano del 2009, y que se suspenderá el tránsito delante del hotel Sheraton, una nueva obra amenaza con acentuar esa congestión a la que no queremos acostumbrarnos.

Además, la Municipalidad de Breña ha emprendido la rehabilitación de la avenida Bolivia, la cual conecta dicho distrito con el Centro Histórico. Esta vía es una de las rutas alternas previstas para la nueva etapa en la construcción de la estación central.

Por el momento, los trabajos se centran en la reparación de veredas, pero de todos modos dieron pie a que ayer se formaran colas de vehículos en hora punta, pues hubo que cerrar uno de los tres carriles de la avenida para facilitar la labor de los obreros.

El arquitecto Jorge Luis Paredes Ordóñez, gerente de Desarrollo Urbano de la Municipalidad de Breña, indicó que los trabajos en la avenida Bolivia se iniciaron hace una semana, pero demandarán unos 50 días más.

"No habrá un cierre total de vía, sino uno parcial; es decir, siempre se dejará un carril libre para el tránsito vehicular", aclaró.

Carola Cuadros, jefa de proyectos de la Municipalidad de Lima, también insiste en que no hay razón para preocuparse, ya que en ningún momento se clausurará la vía del todo. Pero el solo hecho de que se restrinja el tránsito promete dolores de cabeza.

Hoy el Concejo de Lima podría dar a conocer a partir de cuándo quedarán cerradas al tránsito las primeras cuadras de la avenida Paseo de la República, frente al hotel Sheraton. La funcionaria aseguró que, en primer lugar, se deseaba que los ciudadanos conocieran el plan de desvíos, el cual contempla que los vehículos que se dirijan al sur pasen delante del Palacio de Justicia, por la pista que normalmente funcionaba en sentido contrario y que hoy está clausurada.

"El tránsito de sur a norte se mantiene igual", dijo. Eso significa que los autos seguirán desviándose por jirón Cotabambas para entrar al jirón Lampa, por los jirones Roosevelt o Pachitea.

UN DESVÍO MÁS SÍ IMPORTA
A la fecha se realizan más de 20 obras viales al mismo tiempo en la ciudad. La lista abarca tanto los proyectos de la Municipalidad de Lima, en arterias de la envergadura de la Vía Expresa o de la avenida Arequipa, como las obras que ejecutan los gobiernos distritales.

El número se incrementará dentro de poco, ya que, solo en Jesús María, se empezará a reparar once avenidas en los siguientes dos meses, con el dinero transferido por el Gobierno Central.

Para el especialista en transporte y consultor de este Diario, Juan Tapia, es poco el margen de maniobra que queda para implementar planes de desvíos eficientes con tantos cierres simultáneos. Eso sí, la situación es propicia para poner en marcha políticas destinadas a mejorar la gestión del transporte, como por ejemplo restringir la circulación de taxis un día a la semana, según el número de placa.

Además de esto, las autoridades tienen el reto de cambiar su estilo de comunicación y optar por la transparencia. "Se manejan las fechas y los plazos de la manera menos seria", advierte Rafael García, regidor metropolitano y fundador de la asociación Ciudad Nuestra.

DEL CONSULTOR
No solamente infraestructura...(*)
En estos veinte años de gestión municipal en transporte (en 1987 el gobierno del Apra pasó las funciones a los concejos), está demostrado que se fracasó en el intento por brindarnos un óptimo sistema. El meollo del problema es que se ha permitido que se instaure un sistema pernicioso de afiliación que nos ha llevado a que el 95% de las empresas (existen 305 en Lima) no sean propietarias de los vehículos. El chofer y el cobrador dependen del dueño de la unidad; no de la empresa. Se permite que los vehículos salgan a servicio a cualquier hora y desde cualquier punto de su ruta.

Saludamos las obras en la ciudad, pero ampliar calles o poner los pasos a desnivel no es suficiente; se debe hacer un trabajo planificado a 30 años. Confiamos en que el Cosac funcione, porque si fracasa sería el colmo. Hay que tener en cuenta que el Cosac solo atenderá al 7% de la población. Si se integran los nueve corredores que tiene Lima, probablemente sea una buena opción.

Uno de los problemas del Cosac es que los consorcios que participan en la licitación están formados por estas empresas que no tienen ningún vehículo; solo poseen una razón social. Los propietarios no están participando. La municipalidad tiene que promover un programa de chatarreo o de reconversión laboral, porque una vez terminadas las obras del nuevo corredor, de los 28.000 vehículos de transporte urbano de Lima solo quedarán 12.000. ¿Qué hacemos con quienes dependen de los que quedarán fuera?
(*) Luis Quispe Candia. Especialista en transporte

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