Por Dr. Alberto Tejada. Urólogo
La velocidad del mundo moderno, la tendencia de trabajar por objetivos y metas y lo complejo que se ha vuelto vivir en las ciudades tienen implicancias sobre la salud sexual y reproductiva de las personas. En ese escenario, el hombre tiene frente a sí temas ante los cuales debe reflexionar con respecto a su sexualidad, la vida en pareja y su deseo de ser padre.
El hombre debe saber que es responsable del 40% de problemas de fertilidad y comparte otro 20% con la mujer. Además, es importante que recuerde que ese problema puede darse como consecuencia de enfermedades como diabetes, entre otras, pero que los estilos de vida se han convertido en un factor muy importante para este tipo de trastornos, pues el comer mal, fumar, beber y no practicar actividad física producen no solamente enfermedades cardiovasculares, obesidad e hipertensión, sino también afectan de manera negativa su vida reproductiva.
Es fundamental que el hombre conozca que la producción de espermatozoides va a ser óptima con una vida sexual activa regular, y que si tienen más de 40 años y desean hijos, a esa edad se da una disminución de la calidad y del número de espermatozoides como consecuencia natural de los años por un descenso de la producción de testosterona, que es la hormona del deseo sexual, del ímpetu, pero también la responsable de la producción de espermatozoides.
Hay soluciones para hacer frente a la infertilidad, desde el uso de antioxidantes, pasando por la restitución hormonal cuando esta es deficiente, hasta los métodos de reproducción asistida.
Pero lo fundamental es mejorar nuestros estilos de vida: llevar una vida saludable y saber que cuando se busca un embarazo no se debe perder en la relación de pareja un factor muy importante llamado espontaneidad.
ADIÓS A LOS PREJUICIOS
El deseo de ser padres puede hacer de cada encuentro sexual una rutina que va minando la vida en pareja. El hombre empezará a presentar problemas de disfunción sexual, eludirá las relaciones sexuales y se concentrará en otras actividades, pues la búsqueda del embarazo alimenta creencias, posiciones, tiempos o determinados días como claves maestras, cuando lo mejor es que la pareja tenga actividad sexual placentera y frecuente.
Así, el hombre debe dejar mitos y prejuicios; no asociar fertilidad con virilidad, ni rehuir someterse a un examen de esperma o practicarse una vasectomía.
De lo que se trata es que la aspiración de ser padres vaya de la mano con el disfrute de la vida en pareja y una sexualidad placentera, sin dejar de lado esa cuota de responsabilidad que siempre debemos tener.