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CUMPLEAÑOS. Setenta y cinco años de Claudio Abbado

El mago del momento musical

SU ENTREGA EN LOS CONCIERTOS Y SU CREENCIA EN LA INSPIRACIÓN HAN CONVERTIDO AL DIRECTOR ITALIANO EN UNA DE LAS BATUTAS MÁS RENOMBRADAS DE EUROPA

BERLÍN [DPA]. El fuego de la Filarmónica de Berlín casi no se había extinguido todavía, pero Claudio Abbado ya estaba dirigiendo de nuevo. La entrega a la música ha sido lo que ha convertido al italiano, que hoy cumple 75 años, en uno de los directores musicales más renombrados de toda Europa.

Cuando el techo de la Philarmonie ardió a mediados de abril, el director y sus músicos tuvieron que salir corriendo del edificio. Pocas horas después ensayaban el "Réquiem" de Héctor Berlioz en la Ópera Estatal de Berlín.

En lugar del emblemático edificio de la Filarmónica, Abbado tuvo que dirigir a su orquesta al aire libre en el escenario de la Waldbühne de Berlín. Sin embargo, y pese la mala acústica del anfiteatro, unas 20.000 personas aplaudieron frenéticamente, y es que Abbado ha dejado una huella profunda en la capital alemana.

Desde que le diagnosticaron cáncer al estómago en el 2000, Abbado ha reducido su número de actuaciones a unas 35 por año. Todas se llenan y sigue brillando después de que sir Simon Rattle lo sucediese hace cinco años como director jefe de la Filarmónica.

Sus actuaciones siguen siendo de las más preciadas en la temporada musical de Berlín. A partir de 1989, tras el imperio de Herbert von Karajan, Abbado logró dar un nuevo estilo a la Filarmónica de Berlín y transmitírselo a sus oyentes.

El músico confía más en la inspiración en el momento del concierto y menos en el ensayo con su orquesta. Pese a que algunos lo critican por ello, la mayoría de las veces logra una obra de arte y los oyentes quedan cautivados por su concentración y por la incondicionalidad de su estilo musical.

El italiano es un mago del momento y así lo demuestra cada día en los conciertos que ofrece con la Orquesta del Festival de Lucerna, a la que con excepcionales músicos de toda Europa ha logrado convertir en una de las más importantes del continente.

VIDA EXAGERADA
Nacido en Milán en 1933 en el seno de una familia de músicos, empezó con el piano para más tarde trasladarse a Viena a aprender con el director Hans Swarowsky. Leonard Bernstein se fijó en él cuando ganó el concurso Mitropoulos en Nueva York. En 1965 ya dirigía los festivales de Salzburgo y después se convirtió en director musical de la Ópera Estatal de Viena y de la Filarmónica de Viena, cargo que abandonó en 1991 en medio de tensiones con la dirección de la casa.

Desde muy pronto, Abbado puso su atención en la modernidad, dirigió algunas de las obras principales de Luigi Nonos y organizó junto con el pianista Maurizio Pollini conciertos para trabajadores y estudiantes en la provincia italiana de Reggio Emilia. En la capital de Austria fundó más tarde el Festival Viena Moderna y dirigió ahí obras de Stockhausen, Ligeti y Kurtag.

Como director de ópera, el especialista en Verdi y Rossini fue solicitado por grandes casas como la neoyorquina Met o la londinense Covent Garden. Sus mayores obras son quizá "Simon Boccanegra" y "Don Carlo", de Verdi, así como su ciclo de sinfonías de Beethoven con la Filarmónica de Berlín.

Abbado también es muy conocido por su trabajo con los jóvenes músicos. Es fundador y director musical de la Orquesta Juvenil de la Unión Europea (1978) y de la Orquesta Juvenil Gustav Mahler (1986). Además, es bien conocida su estrecha relación con el Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela y ha llegado a dirigir memorables conciertos en Caracas y en varias ciudades de Europa y América con la Orquesta Sinfónica de la Juventud Simón Bolívar, y ha apadrinado la meteórica trayectoria del joven director Gustavo Dudamel.

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