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EXPOSICIÓN Y RETROSPECTIVA

Entender lo deleznable del cuerpo

LA ESTUPENDA ANTOLOGÍA DE LA OBRA DEL PINTOR JOSÉ TOLA, EXHIBIDA EN EL ICPNA, TOMA CUERPO CON EL LANZAMIENTO DE SU IMPACTANTE CATÁLOGO. PARA EL CURADOR JORGE VILLACORTA, LA MUESTRA FUE UNO DE SUS MÁS INTERESANTES RETOS

Por Enrique Planas

Ser el curador de una retrospectiva como la de José Tola, abierta en la galería del Icpna de Miraflores, ha sido un reto muy especial para Jorge Villacorta, uno de los expertos en arte contemporáneo más influyentes en nuestro medio. Tanto que él no considera esta muestra como una retrospectiva, sino más bien como una antología.

Villacorta lo explica: "En poco más de 40 años, Tola debe haber realizado unas 1.600 obras. Y reducir eso a 45 cuadros, la capacidad de la galería, es un gran reto. Así como en una antología de poemas el antologador escoge textos con características que permiten aislarlos y al mismo tiempo tienen una relación con el corpus entero de la obra, así he debido proceder yo, solo que desde el terreno de lo visual, mucho más flexible y resbaladizo".

Lo que Villacorta buscó con la obra plástica de Tola fue demostrar cómo en la producción del artista hay una multiplicidad de formas y opciones tomadas en distintos momentos, intención que cumple también en el catálogo de la muestra (que incluye un lúcido ensayo de Mirko Lauer), que hoy Villacorta presentará acompañado por el escritor Fernando Ampuero.

Es curioso que hayas ubicado un cuadro tan poderoso como "El iluminado" en la entrada de la muestra, cuando es una obra siempre colocada en el centro por todo lo que representa dentro del trabajo de Tola. ¿Cual fue tu intención?
Dentro de la sala, colocar "El iluminado" en una posición central dentro del conjunto representaba partir la muestra en dos. Por otro lado, desde mi perspectiva, "El iluminado" es el punto de experimentación de la forma más arriesgada en la obra de Tola y, al mismo tiempo, el inicio de una definición muy particular del trabajo con el cuerpo. Es como una bisagra.

Cuando uno ve la sensualidad mórbida de sus primeras obras siente que hay una violencia que estalla luego con "El iluminado" y su particular visión de la muerte. ¿En que momento se produce ese estallido?
Definitivamente, hacia el año 80. Qué es lo que pudo haberlo generado, no lo sé. Lo que tengo muy claro es que Tola hizo un viaje a la India a través de Irán, Afganistán, Pakistán y Turquía. Ese famoso viaje era lo que se llamaba el 'hippie trail', totalmente de moda a comienzos de los años 70. Pero lo que Tola tuvo en el Ganges no fue precisamente una visión de lo sagrado, sino más bien de lo abyecto. Y creo que allí nace una noción muy potente de la fragilidad del cuerpo que comienza a generarse al revés de la utopía hippie. Es una situación muy peculiar. En términos estrictamente existenciales, lo que sacó de ese viaje fue una percepción muy potente de lo deleznable del cuerpo.

¿Crees que la psicodelia hippie también influyó en su obra?
En Tola hay una identificación particularmente cultural del cromatismo. Mucho del color de Tola viene de la observación de situaciones que duran muy poco tiempo en la experiencia, pero que calan muy hondo. Hay una serie de cosas que sugieren la psicodelia londinense, pero también hay otros 'input' ajenos a la tradición occidental. En Tola hay un conglomerado de elementos que provienen de estímulos culturalmente muy diversos.

Dices en tu prólogo al catálogo: "El artista en el taller es, simultáneamente, el ángel rebelde y el filósofo melancólico". ¿Podemos caracterizar a Tola como un artista intelectual?
Esa es una pregunta muy fuerte. La verdad es que no lo sé. Ciertamente, es muy analítico. Si por intelectual enfatizamos el aspecto cerebral de un planteamiento artístico, creo que José Tola no encaja en esa situación. Pero si imaginamos un hombre que piensa todo el tiempo, y que además ha encontrado en la pintura la única actividad diaria que sostiene todo el edificio de su pensamiento, sí creo que su veta intelectual es muy potente. Lo que pasa es que en su pintura el componente emocional afectivo discurre con una facilidad y una fuerza que hacen difícil que uno piense en Tola como un artista intelectual.

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