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ESPECIAL. LECCIONES DESDE EL BRASIL

Olas seguras en Chicama

Dos salvavidas brasileños llegaron a Chicama para dictar un valioso curso sobre seguridad en un mar con las mejores olas del mundo

Por Enrique Cúneo. Texto y fotos

Todavía no amanecía en Chicama cuando aparecieron dos siluetas vestidas de rojo en el paisaje. Patrick Luis Prado y Danilo de Oliveira, miembros del Cuerpo de Salvataje de Brasil, querían ser los primeros en estar en el mar ese amanecer. Habían llegado la noche anterior invitados por el hotel Chicama Surf Resort, el primer hotel y spa diseñado para tablistas en el Perú, en coordinación con la Municipalidad de Malabrigo, para dictar un curso de seguridad en el mar. Por eso sabían que pronto estarían frente a una de las olas más largas del mundo. En Chicama es posible avanzar más de 15 cuadras en una sola ola, aunque hay quienes han recorrido más de 40. Por ello, tiene la fama de contar con las mejores olas del mundo.

Hace unos años este idílico puerto llamado Malabrigo tenía escasas comodidades para el visitante. Se llegaba hasta allí desde Paiján, a hora y media de Trujillo, a través de una pista infernal. Hoy se trata de una ruta atractiva que atraviesa el valle de Chicama, donde se han instalado varios hoteles que han realizado grandes inversiones en sus instalaciones.

Las diferencias entre el viejo y el nuevo Chicama son abismales. Los antiguos tablistas no pueden creer los cambios que se han dado en los últimos años. Cuando uno corría una de esas largas olas era imposible regresar por otra remando contra la fuerte correntada. Había que salir del mar y regresar atravesando un camino de piedras. Ahora, cuando la ola se termina, hay botes que te regresan al inicio de la rompiente. Esto ha hecho que existan más embarcaciones cerca de los tablistas.

Por ello se organizó un curso de salvataje y técnicas de rescate a cargo de los salvavidas brasileños, quienes hablaron de primeros auxilios, masaje cardiorrespiratorio, transporte de heridos, técnicas de pilotaje en la reventazón y modificaciones en los botes y equipos necesarios para cubrir cualquier emergencia.

Muchos acogieron esa iniciativa. Sofía Mulanovich y parte de su familia aprovecharon las olas y las mejoras en la atención a los turistas. Aquel día la vimos correr olas larguísimas. "Las olas están radicales", comentó sonriendo. Además se dio tiempo para asistir a las charlas sobre seguridad en el mar.

A punto de entrar al mar con el primer aliento de luz, Patrick y Danilo simplemente no pueden creer donde están. "Este sitio es irreal, no existe", dicen. En Brasil las olas son más cortas y constantes. Ambos son de Maresillas, al sur de Sao Paulo, donde entrenan corredores de olas grandes y se practican para correr las gigantes. Dicho lugar tiene reglas de seguridad fundamentales para la práctica del surf. Es lo que trataron de enseñar en Chicama.

Una muy bien ganada fama
Buscar información sobre la playa de Chicama en Internet es descubrir un oasis de textos escritos con entusiasmo, en su mayoría, por avezados surferos que dejan su tabla en la playa para deslizarse frente al teclado de una computadora.

Casi todas las páginas web que hablan de Chicama llenan de elogios a esa playa debido principalmente a que en su orilla mueren las olas más largas que se puedan producir en esta parte del mundo.

Llegar hasta este rincón de vida es relativamente fácil. Primero se tiene que llegar a la ciudad de Trujillo, ya sea por aire o tierra. Luego el viajero enrumba por la carretera Panamericana Norte hasta el kilómetro 614, donde se levanta la localidad de Paiján, un pueblo también con historia, si no pregunten a los criadores de caballos de paso. En este pintoresco poblado nace una carretera que lleva hasta la misma playa Chicama, donde la temperatura oscila entre los 15° centígrados y 28° centígrados. La temperatura del mar, en tanto, oscila entre los 22,1°centígrados y 17,7° centígrados.

Para beneplácito de los amantes del surf, en esa playa norteña las olas de dimensiones retadoras se producen todo el año, lo que permite que constantemente esté llena de aquellos aventureros que buscan adrenalina pura subidos sobre una ola.

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