EL PESO A RAYA. Nuevas revelaciones
Por Karina Borrero
"Desayuna como rey, almuerza como príncipe y cena como mendigo" es un dicho popular que parece haber confirmado la ciencia. Y es que, según lo presentado en la conferencia anual de la Sociedad de Endocrinología de Estados Unidos, la mejor forma de perder peso y mantenerse delgado es un desayuno rico en carbohidratos y proteínas, pues --dicen los investigadores-- a diferencia de lo que se cree desayunar poco aumenta el ansia de comer.
LA JUSTA MEDIDA
Aunque el hallazgo sea pro carbohidratos, la investigación hace hincapié en que, como se sabe, las dietas se deben seguir bajo un control calórico. "Hay que entender que los carbohidratos apropiados cuando se quiere bajar de peso son básicamente aquellos que aportan fibra al cuerpo, como las frutas en ensalada o jugos y cereales integrales (que aportan más fibra que harina)", refiere la nutricionista Lissette Vigo, del Complejo Hospitalario San Pablo.
Los alimentos ricos en fibra hacen exitosa una dieta porque prolongan en el organismo la sensación de satisfacción, por lo que uno suele sentir menos hambre entre comidas y respetar adecuadamente los horarios para comer.
Y aunque el consumo de los carbohidratos complejos (como pan, arroz, papa, fideos, camote, etc.) en una dieta sea una controversia, tanto Vigo como Edward Asencio, nutricionista del Health Club del hotel JW Marriott, coinciden en señalar que para bajar de peso no es necesario eliminarlos, sino reducir y variar la frecuencia de estos, así como controlar las porciones. "La idea es aportarlos a la dieta en menor cantidad, sobre todo si se sigue una actividad física intensa porque el carbohidrato es un importante combustible para el músculo", explica Asencio.
Además, según los especialistas, cuando el organismo deja de digerir eventualmente carbohidratos complejos, se desacostumbra a procesarlos, y cuando los vuelve a integrar a la dieta le cuesta más digerirlos y eliminarlos, por lo que ocurre el temido efecto rebote.
El detalle
Los estudios sobre pérdida de peso afirman que una dieta baja en carbohidratos no es un buen método para adelgazar porque aumenta el antojo de carbohidratos y retrasa el metabolismo. Y como resultado, después de un corto período de pérdida de peso, hay un rápido retorno a la obesidad.
LA RECETA
Para mantener la báscula controlada, la fórmula del éxito está en la relación que existe entre los carbohidratos y las proteínas. Si suben los primeros y no hay aporte de proteínas (como leche descremada, huevos y queso), estos se transforman en grasa. Cuando se incluyen proteínas y ejercicio físico, se mejora la masa muscular.
Para quienes deseen subir de peso, la fórmula es aumentar en igual cantidad de porciones --a las que ya se consumen-- los carbohidratos. Pero integrando proteínas y un entrenamiento asesorado para no incrementar la grasa localizada.
Tenga cautela con los carbohidratos simples que dan energía, pero no sostenida (azúcar, miel, jaleas, postres y otros) porque no permiten sostener el trabajo muscular y estimulan la insulina, una hormona que va a incrementar la sensación de hambre.