Pasaron los años, los jugadores, la tristeza. Las primeras planas, los lunes felices después del partido, los héroes de la tribuna. Lo único que quedó siempre, al cabo de este tiempo, fue el cariño por la camiseta.
Pasaron, que nadie se olvide, seis años y once meses después de la última vuelta. Hoy, que la 'U' está a pocas horas de obtener el título del Apertura, Ángel Cappa pregunta desde Madrid si hay alguna forma de ver el partido por Internet. O el 'Nuno' Molina habla con unos periodistas amigos y dice que le gustaría estar en el Monumental este miércoles a las 8 de la noche. O Gregorio Bernales, uno de los sobrevivientes de ese Universitario campeón del Apertura 2002, confiesa que a los 31, y después de todo lo que ha vivido, espera dar diez vueltas más. Lo dice con la emoción de un chiquillo. De los sesenta mil chiquillos que renovarán su fe el miércoles.
Emoción. Impaciencia. Esas son las palabras que pueden resumir el estado anímico del hincha de la 'U', que ayer no jugó el clásico con Alianza, pero igual festejó seis goles. Los tres que le hizo Minero a Cristal, los tres con que Áncash empató con Cienciano. Esos resultados terminaron por confirmar al favorito. Si la 'U' derrota al Rojo, será campeón. De vuelta la vuelta. En Ate nadie piensa que ese será un día de miércoles.
Los números dictan sentencia: cerrada la fecha 23, la 'U' se mantiene líder con 47 puntos, seguido por Cristal con 40 y Cienciano con 38. A falta de tres fechas --a la 'U' cinco-- la distancia podría estirarse a diez unidades del segundo. Y entonces la historia tendrá final feliz.
Ayer entrenó la 'U' en el Monumental y, por la tarde, todos festejaron la derrota celeste. Los jugadores en sus casas, los hinchas en la esquina del barrio. "Dije que iba a ver el partido de Cristal, pero que eso no iba a cambiar mi percepción: no lo hemos logrado aún, no tenemos nada que festejar", le dijo Ricardo Gareca a su círculo más íntimo. Y es que no es broma lo que se vivirá este miércoles desde las 8 p.m.: sesenta mil personas en tribuna, 10 mil en palcos. Un equipo que mete con Galván y Rainer, un grupo que se anima a jugar al fútbol con Neyra y Hurtado. Un club que parecía olvidado vuelve por la puerta grande. Por fin.