El ex juez argentino que integró el tribunal que condenó a militares de su país por violación de derechos humanos opina sobre el juicio a Fujimori por los casos Barrios Altos y La Cantuta
Por Ítalo Sifuentes Alemán
El ex magistrado argentino Ricardo Gil Lavedra consideró que era una descortesía opinar sobre el juicio al ex presidente Alberto Fujimori en momentos en que este se lleva a cabo, pero al final no pudo sustraerse de analizar el caso desde su experiencia: la de haber condenado a connacionales suyos que, durante la dictadura militar, violaron sistemáticamente los derechos humanos en su país.
¿Puede el ex presidente Alberto Fujimori pasar de responsable político a responsable penal en el juicio que se le sigue por la violación de derechos humanos en los casos Barrios Altos y La Cantuta?
Tras los juicios a los integrantes de la dictadura argentina, en mi país se supo que se había implementado un modo de reprimir a la guerrilla en dos fases: un procedimiento de superficie que era formal, con directivas claras de las que no hay huellas de la comisión de algún delito; y otro procedimiento clandestino en el que estuvieron involucrados miembros de las Fuerzas Armadas para la detención de personas, torturas, asesinatos y la garantía de impunidad que tenían sus actores. Ahora, usted me pregunta si estas facetas pudo conocerlas quien está en la cúspide del Gobierno y obviamente le respondo que las acciones clandestinas no se hacen ante un notario. Si una o varias personas tienen el control sobre las Fuerzas Armadas y utilizan parte de la gente e infraestructura militar para realizar libremente violaciones a los derechos humanos, obviamente tiene que haber sido con consentimiento de su jefe.
Y al menos de una parte de la cúpula del poder...
Es imposible que no se trate de un asunto orgánicamente instrumentado por las características de verticalidad de las FF.AA. Supongo que, en el caso concreto de Fujimori, lo que se tratará de establecer es si el presidente de la República, como en todos los presidencialismos latinoamericanos, es también comandante de las FF.AA. y si se puede acreditar que tuvo control efectivo sobre estas; es decir; si es posible que sucedan violaciones sin que las más altas autoridades se enteraran. Cuando hay violación masiva de derechos humanos, cometida por integrantes de fuerzas estatales que actuaron impunemente, necesariamente hay superiores responsables. ¿Cuánto y qué sabían? Ese es el objeto del juicio de los casos que se viene dando, los cuales se atribuyen al grupo Colina. Los juicios a los responsables necesitan un contexto político-cultural. En la Argentina ocurrió con la recuperación de la democracia. El valor de estos juicios es que se recupera la supremacía de la ley contra los poderosos.
No obstante, casos como el de Augusto Pinochet, quien murió en olor de impunidad, debilitan la credibilidad en la justicia.
Seguramente, y no solo por los casos de violación de derechos humanos sino por los cuantiosos casos de corrupción de las autoridades elegidas por el pueblo que hasta ahora permanecen impunes en América Latina.
Que muchas veces cuentan con la protección política y judicial de los siguientes gobernantes de turno...
Tal vez porque también tengan la cola sucia.
Y a veces consiguen que los indulten, como hizo el gobierno de Raúl Alfonsín con los militares condenados por violación de derechos humanos.
La impunidad corroe la esencia del Estado de derecho. Cuando a una persona se la coloca por encima de las normas, resulta nocivo para toda la sociedad, se rompe el principio de que todos somos iguales ante la ley.
¿El silencio cómplice de cierta prensa argentina ayudó a tanta barbarie cometida por los militares de su país en las décadas de los setenta y ochenta?
En la Argentina lo que argumentaban los militares es que estaban combatiendo el terrorismo. Eso no quiere decir que la prensa sabía lo que pasaba, lo lamentable es que si lo sabían no lo denunciaran. Existen violaciones masivas de derechos humanos cuando hay una sociedad indiferente. En una ciudadanía respetuosa y vigilante de los derechos eso no ocurre.
¿Eso incluye al Perú?
Sí, incluía a todos, y no solo intercambiaban información sobre el desplazamiento de las personas a través de nuestros países. En la Argentina desaparecieron uruguayos y chilenos, a quienes sindicaban de pertenecer a grupos terroristas. Todo pasaba por los servicios de inteligencia. En el montaje del plan criminal argentino la columna vertebral eran las oficinas de inteligencia de los institutos armados. Eso está probado.