ZIMBABUE. TRAS 28 AÑOS EN EL PODER
HARARE [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Robert Mugabe juró ayer al cargo de presidente de Zimbabue por otros cinco años después de que la Comisión Electoral lo declarara horas antes vencedor de la controvertida segunda vuelta de las elecciones presidenciales del viernes con 2,15 millones de votos y una participación del 42,3%.
Mugabe, de 84 años y que lleva 28 en el gobierno, pretende ser reconocido como nuevo presidente durante la reunión de los jefes de Estado de la Unión Africana (UA) que se inaugura hoy en Egipto.
El líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, obtuvo 230.000 votos pese a que se retiró de la segunda vuelta en vista de la violencia e intimidación a la que eran sometidos sus seguidores. El propio Tsvangirai tuvo que buscar refugio hace una semana en la embajada holandesa en Harare, capital del país. Sin embargo, su nombre estaba en las boletas electorales.
Mugabe, enfundado en un traje gris, juró frente a los invitados al acto celebrado en la residencia de gobierno y transmitido en vivo por la televisión estatal. El líder prometió servir a Zimbabue y se declaró dispuesto a dialogar con la oposición.
La segunda vuelta presidencial, tras la victoria de Tsvangirai en la primera, fue calificada de antidemocrática por la comunidad internacional. Mientras los observadores africanos criticaron la votación, se multiplicaron los llamamientos a agudizar las sanciones y al envío de una tropa de paz de la ONU.
Human Rights Watch indicó que registró varios incidentes de ataques postelectorales por parte de seguidores del partido de gobierno Zanu-PF contra personas que no votaron por Mugabe.
El presidente estadounidense, George W. Bush, anunció el sábado que agudizaría las sanciones bilaterales y exigió pasos decididos a la ONU, como un embargo de armas. Habló de "elecciones falsificadas" y de una "flagrante violación de la voluntad del pueblo zimbabuense".
La canciller alemana, Angela Merkel, se unió a las críticas y comentó que espera que la UA apoye una agudización de las sanciones de la Unión Europea (UE) contra Mugabe y sus seguidores.
Mientras tanto, el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz, se declaró a favor del envío de una fuerza de pacificación de la ONU al país y exigió a la UA que Mugabe no sea reconocido más como presidente legal. Según Tutu, el Consejo de Seguridad de la ONU lamentó la elección, pero no realizó una declaración más dura por la oposición de Sudáfrica. El presidente sudafricano, Thabo Mbeki, quiere lograr el apoyo a los controvertidos comicios, según informes de prensa.
Un equipo observador de la Comunidad de Desarrollo del África Austral (SADC) declaró que las elecciones "no representan la voluntad del pueblo de Zimbabue". Para el jefe de la misión, José Barrica, la violencia e intimidación, la interrupción de la campaña de la oposición y la cobertura mediática parcial hicieron que los comicios no tuvieran credibilidad.
Tsvangirai, que no participará en la cumbre de la UA por la negativa de las autoridades a extenderle un nuevo pasaporte, quiere una nueva Constitución y celebrar nuevas elecciones. Además su partido quiere utilizar la mayoría lograda en los comicios en marzo para formar un gobierno de transición.
EN PUNTOS
Un difícil camino por seguir
4 La misión de observadores del Parlamento Panafricano (PAP) denunció que las elecciones no habían sido "ni libres ni justas", y pidió que se volvieran a celebrar.
4 Los observadores africanos recomendarán a la cumbre de la Unión Africana, que se celebra hoy y mañana en Egipto, trabajar a favor de un gobierno de unidad que incluya a la oposición zimbabuense.
4 La oposición de Zimbabue, liderada por el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) de Tsvangirai, apeló a la UA para que no acogiera a Mugabe, pues sería un insulto para el pueblo del país.
4 Según Morgan Tsvangirai, la represión desatada por el gobierno de Mugabe hizo que 200.000 personas huyeran del país, 10.000 fueran heridas y 90 miembros de su partido perdieran la vida desde la primera vuelta.