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EQUIPO DE ARAGONÉS LOGRÓ LA SEGUNDA EURO PARA LOS HISPANOS

Que pase el rey

España, con lo justo, venció 1-0 sin problemas a Alemania en la finalísima. Gol de Fernando Torres acabó con la maldición de 44 años sin títulos

Viena [REUTERS]. La selección española terminó ayer con 44 años de espera para volver a ganar un título importante, al derrotar 1-0 a Alemania en la final de la Eurocopa 2008 y adjudicarse el segundo trofeo continental de su historia en Viena.

El héroe de la jornada fue el delantero Fernando Torres, autor del gol de la victoria a los 33 minutos de juego, con un exquisito remate cruzado ante la salida del arquero Jens Lehmann.

España se impuso en forma merecida en un partido disputado con intensidad y bravura en el estadio Ernst Happel.

La 'Roja' estableció claras diferencias ante su rival con un efectivo juego de pases, una técnica espléndida y gran disciplina en defensa.

De esta manera, el equipo dirigido por Luis Aragonés dio a España su segundo título europeo, después del conseguido en 1964 jugando como local, en su primera final continental desde 1984, cuando perdió ante Francia.

Aragonés, de 69 años, se despidió además con toda la gloria de la selección nacional, ya que el encuentro de ayer fue su última presentación en el cargo.

El partido empezó con una España muy nerviosa y debieron transcurrir casi 15 minutos para que el equipo lograra asentarse en el campo.

Alemania tuvo varias oportunidades al comienzo, cuando Miroslav Klose y Michael Ballack --confirmado a último momento como titular tras reponerse de una lesión-- crearon peligro en el borde del área española, pero no pudieron finalizar bien sus prometedores ataques.

DOMINIO ESPAÑOL
La primera ocasión de España llegó a los 14', con un disparo de Andrés Iniesta desviado por el zaguero Cristoph Metzelder que obligó a intervenir a Lehmann.

Más tarde, Fernando Torres casi adelanta a la selección española cuando su remate de cabeza golpeó la base de un poste. El 'Niño' tuvo su revancha a los 33', cuando aprovechó una duda del defensor Lahm después de un pase en profundidad de Xavi Hernández, se escapó en velocidad y batió con categoría al arquero germano.

Tras la conquista, el capitán alemán, Ballack, tuvo que ser atendido por un golpe de Marcos Senna en la ceja, pero su regreso al campo pasó desapercibido. El mediocampista del Chelsea inglés solo apareció a los 60', cuando ensayó un remate al arco, luego de un error defensivo de Carles Puyol, pero su tiro salió desviado. Se esperaba mucho más tanto de él como de todo el equipo de Joachim Löw.

Un rato más tarde, España volvió a estar cerca de anotar en dos ocasiones, con un tremendo cabezazo de Sergio Ramos que Jens Lehmann tapó con lo justo y un tiro de Iniesta rechazado por Frings sobre la línea.

Sobre el final, Daniel Güiza envió un centro que Senna no pudo añadir el balón sin Lehmann a la vista y España terminó ganando por una mínima diferencia de 1-0, aunque dominó gran parte del encuentro y su victoria fue inobjetable. Tan justa que no hubo objeciones.

PUNTO DE VISTA
Más que una selección fue un equipo*
España comenzó a ganar la Eurocopa desde el día anterior a la final con el fantástico concierto de Plácido Domingo en el Castillo Schoenbrunn y lo remató ayer con canciones de Enrique Iglesias. En la cancha el once de Aragonés (que volvió a lucir su clásica camiseta roja) campeonó porque --pienso-- su entrenador formó un equipo antes que una selección. Eso es lo valioso que dejó como mensaje este equipo en el que nadie se cansó, en el que nadie se guardó nada, en el que nadie se echó para atrás. Si lo de Aragonés fue impecable, lo del técnico alemán Löw fue solo decepción, comenzando por Ballack. Habría que preguntar al capitán alemán si algún día el hincha teutón lo verá aparecer como el gran guía. Porque en finales como esta es cuando aparecen los grandes, y ayer Ballack volvió a decepcionar. Estoy de vuelta al hotel tras presenciar una final estupenda y en mi pensamiento pasan imágenes de lo que pasó. Los 51.240 aficionados debidamente registrados al ingresar mediante entradas con códigos de barras; asientos numerados que todo el mundo respeta; venta de mucha cerveza, pero sin alcohol; absoluto respeto a los himnos; nadie se sienta en los pasillos y las campanas brindan el saludo clásico de no al racismo. Apenas me crucé con dos compatriotas que no son entrenadores, y no faltará alguno que diga que en el fútbol ya nada hay que inventar, como si en aparatos de 24 pulgadas pudiera aprenderse estrategias que se dan en los 110 m que mide una cancha.
*Jorge Arriola M. Ayer sumó su sexta final de la Euro

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