Por Carmela Vildoso. Socióloga
El título proviene de un libro de Denis Sulmont, quien acaba de ser nombrado profesor emérito por la Pontificia Universidad Católica, donde se ha desempeñado como profesor y ha tenido diversos cargos en el área de sociología. Es conocido, sobre todo, por sus libros sobre la historia del movimiento obrero en el Perú, que abarcan desde 1890 hasta 1977. Su aporte en este campo fue pionero y "fruto de una labor enraizada simultáneamente en la investigación, en la docencia y en la proyección social en el Programa de Ciencias Sociales", como se dice en la introducción del primero de estos textos.
Denis Sulmont, de origen francés y nacionalizado peruano, hizo sus estudios de Sociología en La Sorbona y en la Ecole Pratique des Hautes Etudes en París. Realizó su tesis de doctorado con Alain Touraine, sobre la problemática obrera y popular en Chimbote. Su esposa, Roelfien Haak, es también socióloga. Los proyectos de Denis Sulmont han sido y son de larga maduración, explicable no solo por el perfeccionismo que le es propio sino también porque la dimensión académica se ha entrelazado con el compromiso con los propios actores sociales (sindicatos mineros, de pescadores, obreros siderúrgicos) en la búsqueda de alternativas de cambio; expresión de ello fue la fundación de la Asociación Trabajo y Cultura, a fines de los años setenta. Asimismo, se han desarrollado en diálogo y colaboración con otros investigadores, sociólogos, antropólogos, economistas y abogados. Probablemente, esa experiencia interdisciplinaria es la que hizo nacer la Maestría de Relaciones Laborales en la PUCP, que tiene esa característica.
Los campos de interés de Denis se han ido ampliando al estudio de la empresa, de las organizaciones y del camino a la concertación sociolaboral. Durante los años noventa, en colaboración con otros autores, ha publicado otros libros sobre la educación técnica, la educación en las minas y sobre la exclusión. En uno de ellos --"Vetas de futuro"-- señala como necesidad perentoria el establecer consensos entre el Estado, los ciudadanos y las diversas instituciones en torno a la educación para la viabilidad y el desarrollo del país, reconociendo el agotamiento de un ciclo de expansión del sistema educativo centrado en el acceso creciente de un mayor número de jóvenes a niveles crecientes de escolaridad como vía de movilidad social. Plantea que hay que movilizar, en cambio, los recursos educativos para expandir las capacidades en función de la meta de desarrollo con equidad.
En particular, promover criterios de creatividad y eficiencia, la revaloración del trabajo manual, la inteligencia práctica, la capacidad técnica y gerencial y la aptitud empresarial, y --desde los centros educativos-- sistematizar el conocimiento de los recursos naturales y valores culturales presentes en cada región. Sulmont propone una nueva "idea constructiva" del Perú, educando en la capacidad de interacción, que reconozca la existencia del conflicto, pero también de la negociación, del entendimiento y de los compromisos, en aras de generar soluciones y sentar las bases de un proyecto común.
*Miembro del Acuerdo Nacional