JERUSALÉN [AFP]. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, amenazó ayer con endurecer las medidas contra los palestinos residentes en Jerusalén que cometen atentados, tras el ataque perpetrado el miércoles en el centro de la ciudad por un palestino que conducía una excavadora.
"Si hay que destruir casas, destruiremos casas; si hay que suprimir las ayudas sociales, suprimiremos las ayudas sociales", dijo Olmert en un discurso ante una conferencia económica en Eilat, a orillas del Mar Rojo.
Olmert recordó el ataque de marzo pasado contra una escuela talmúdica en Jerusalén perpetrado por un palestino que vivía en la parte oriental, hecho que dejó ocho muertos.
"El terrorista venía del interior de Israel y no es como los atentados perpetrados por palestinos que logran atravesar el muro de seguridad, no pensábamos que tendríamos que preocuparnos de la población asentada en nuestro lado del muro", sostuvo.
TUVO COMPAÑERA JUDÍA
El palestino suicida tuvo durante varios años una compañera sentimental judía, que este jueves opinó que la tragedia fue un "acto de locura".
"Quizá actuó en un acto de locura pasajera, o bien tras una disputa familiar", declaró a la prensa la joven, cuya identidad no fue revelada.
La muchacha dijo al Canal 10 de televisión privado que vivió más de cinco años con Hossam Dwayyat en la casa familiar de Sur Baher, un poblado de Jerusalén este. Precisó que Dwayyat había cumplido un año de cárcel por haberla golpeado y amenazado de muerte.
"Estábamos muy enamorados pero cuando se ponía celoso, se volvía violento", explicó.
Unos 250.000 palestinos viven en Jerusalén este, ocupado y anexado por Israel en 1967. Tienen documentos de identidad israelí que les otorgan diversas facilidades, como libertad de circulación en Israel, subsidios familiares y seguro médico.
"Tras un pedido del Gobierno, el fiscal general del Estado, Menahem Mazuz, examinaba los problemas legales que plantearía la destrucción de viviendas en Jerusalén", indicó el portavoz del Ministerio de Justicia, Moshé Cohen.
Hossam Dwayyat tenía 30 años y era padre de dos niños. Según el comandante en jefe de la policía israelí, Dudi Cohen, tenía antecedentes penales y probablemente actuó "en forma aislada", ya que no estaba vinculado a ninguna organización palestina armada.
Obedeciendo las órdenes de la policía israelí, su familia desarmó la tienda de campaña de duelo que había instalado en Sur Baher, frente a la casa de su tío, quien fue detenido, constató un periodista de la AFP.