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INFORME

Exitosa génesis empresarial del alcalde de Pucallpa, Luis Valdez

La sospecha de la droga

Por Óscar Castilla C. Enviado especial

PUCALLPA. En la remota localidad loretana de Pampa Hermosa, cuyas tierras son atravesadas por el serpenteante río Cushabatay, nació en 1938 un hombre cuya fama se extendería desde los populosos Pucallpa e Iquitos (los principales centros urbanos de la selva peruana) hasta las ciudades fronterizas de Leticia en Colombia y Tabatinga en Brasil, a orillas del Amazonas. La resonancia de su nombre, el poder económico que ostenta y los antecedentes policiales que exhibe --asociados al boyante negocio de la madera desde los años '60 y a la política regional en la última década-- quizá nunca antes tuvieron parangón en dicha región.

El próximo mes este personaje, conocido como 'Tío Lucho' o 'Canoso', cumplirá 70 años y su onomástico lo alcanzará siendo el reelecto alcalde de Coronel Portillo, el corazón de Ucayali, así como uno de los mayores exportadores de madera del país y una especie de filántropo dedicado a la defensa de las especies silvestres y de los menos favorecidos de la comunidad. Sin embargo, Luis Valdez Villacorta aún arrastra demasiados lastres de su pasado como para estar tranquilo. Un pasado hecho público a raíz del crimen del periodista Alberto Rivera el 2004, pero aun así poco conocido.

El Comercio llegó a Pucallpa para recoger información sobre el actual alcalde de esta ciudad, su origen como joven comerciante en esta localidad y en Iquitos, sus investigados nexos con el narcotráfico desde fines de los 70 hasta la actualidad, su ascenso como productor y exportador maderero en los 90, así como su posterior incursión en otros sectores económicos y su vinculación con la política desde el 2002, cuando barrió a sus rivales en las elecciones para la alcaldía de Coronel Portillo.

Este Diario conversó con fuentes que investigaron o conocieron a Valdez en diferentes etapas de su vida (y que por obvias razones guardaron el anonimato), revisó la documentación que obra en la Dirección Antidrogas de la Policía (Dirandro) y tuvo acceso a información que tiene la DEA sobre el empresario, que pasó la primera década de su vida en Pampa Hermosa (Ucayali, Loreto), que emigró a los 12 años a Pucallpa y que después de los 20 años se dedicó a exportar pieles de animales silvestres y a importar textiles de China que luego vendía en Iquitos.

DEL YAVARÍ AL MUNDO
Valdez ha dicho, en las pocas entrevistas que brindó a la prensa, que durante aquellos años le fue bien económicamente y que logró acumular el capital suficiente para incursionar en el negocio de la madera desde 1963. Cierto o no el joven comerciante ya se codeaba con los notables de Pucallpa, tanto así que con apenas 29 años formó parte de la generación de empresarios que fundó la Cámara de Comercio de Ucayali en 1967. Sin embargo, desde ese año hasta principios de la década siguiente es poco lo que se conoce del actual alcalde y menos aún cómo logró obtener un millón de dólares para capitalizar su primera gran empresa (entonces 40 millones de soles de oro, según el reporte financiero que hizo Valdez ante la Dirandro).

Y es que en 1973 estableció Triplay Enchapes S.A.C. (Trensac), que lo convertiría en uno de los madereros más importantes del país y que ahora es el estandarte de sus negocios. Dos años después, según registros de la Dirandro, Valdez creó junto con otros empresarios Laminadora Amazónica S.A., empresa que se hizo conocida por la sigla LASA y cuya fama se extendió por las principales ciudades de la triple frontera de Perú, Brasil (Tabatinga) y Colombia (Leticia), así como entre los connacionales que residían en los poblados cercanos al río Yavarí (Islandia y Petrópolis) y en Benjamin Constant, en Brasil. Fuentes consultadas en Pucallpa revelaron que la empresa tenía su oficina administrativa en Iquitos y que su planta se erguía imponente en pleno río Yavarí, límite natural entre la selva del Perú y de Brasil. Aquel emporio funcionó entre 1975 e inicios de los 90, cuando un incendio consumió la planta de LASA y envió a la empresa al olvido. A aquellos años se remontan, para la Dirandro, los principales vínculos de Valdez con el narcotráfico.

"NEGOCIO" QUE DEJA HUELLA
Este Diario accedió a las notas de inteligencia o partes, ya ventilados en los últimos años, N°. 52 Dirandro del 30 de mayo de 1996, N° 19-Loreto del 8 de mayo de 1985, N° 06-JD-PD-Pucallpa del 14 de junio de 1986 y el N° 008-01-2005-Dirandro que hacen referencia a la detención de Valdez por narcotráfico entre 1976 y 1980 y a las múltiples imputaciones en su contra --mientras era directivo de Trensac y de LASA-- por ser proveedor de droga de las mafias colombianas y por utilizar como fachada, para sus actividades ilícitas, algunos de sus innumerables envíos de madera a Estados Unidos, México y Europa.

Las fuentes a las que accedió El Comercio, así como información en manos de inteligencia policial, señalan que algunos de los embarques de Valdez solían ser trasladados por los cargueros Yacumama y Yacuscapi, que recorrían el Amazonas brasileño rumbo al Atlántico y que tenían como destino los puertos de Cartagena (Colombia), Tampico (México) y Tampa y (EE.UU.). Aquellos fueron años, entre 1980 y 1989, de esplendor para la laminadora del Yavarí, tanto así que entre los pobladores del lado brasileño la conocían como Petrolasa por la bonanza de la empresa, que ya no parecía maderera sino petrolera, a decir de los vecinos de la frontera. Sin embargo, como ninguna cubierta es perfecta en aquel lapso ocurrió un hecho poco conocido.

En 1981 la entonces Policía de Investigación (PIP) incautó cuatro toneladas de droga en la embarcación Valdez Lays, que se encontraba en el puerto de Iquitos y que le pertenecía a Valdez. El estupefaciente había sido camuflado entre el cargamento de triplay que llevaba la nave y cuando todo se descubrió la evidencia saltó a la vista, hasta que ocurrió lo inexplicable. Al momento de realizarse las pericias respectivas, la policía determinó que lo hallado no era droga sino harina de trigo mezclada con el petróleo de la embarcación.

De esta forma el caso se archivó sin pena ni gloria y se olvidó, como sucedería casi 20 años después con una indagación fiscal por los 580 kilos de cocaína que se descubrieron, otra vez, dentro de un cargamento de triplay (de propiedad de Valdez) que estaba a punto de salir del Callao rumbo a Guatemala en el 2003. O tal como ocurrió con la primera investigación policial por lavado de dinero que se le practicó en el 2004.

DE LOS NEGOCIOS A LA POLÍTICA
Por aquellos años, cuando ni imaginaba que se convertiría en una figura política de la región e insatisfecho con Trensac y LASA, Valdez estableció en 1985 la empresa Industrial Amazónica, dedicada a un nuevo rubro: el ensamblaje de maquinaria y venta de motos y motocicletas. De allí no paró. Entre 1993 y 1998 creó Industrial Ucayali, Técnica de Ensamblaje y Universal Import, con amplios locales en Pucallpa, Iquitos y Lima. Incluso sus empresas Textil Universal y LASA dejaron de operar e inauguró una entidad de transporte aéreo, Servicio Aéreo Ejecutivo (SAE), que luego vendería.

Con la prosperidad económica a cuestas y luego de forjar una imagen de filántropo --fue uno de los empresarios que a inicios de los 90 hizo realidad el zoológico de Pucallpa al donar animales salvajes que él mismo compraba y después creó la Fundación Encarnación Villacorta, en 1999-- se lanzó a la política. En el 2002, ya con los antecedentes por narcotráfico antes citados, se lanzó como candidato a la alcaldía de Coronel Portillo por el Movimiento Todos por Ucayali y ganó con un inédito 65% de la votación, luego de una campaña que no tuvo precedentes por la aparatosa maquinaria económica y proselitista que usó. Aquella campaña no fue fiscalizada ya que la ONPE solo tiene facultades para hacerlo con partidos políticos.

En el 2004, luego de fundar la Asociación de Apoyo al Niño Ucayalino y poco antes del asesinato del periodista Rivera, creó la Cervecería Amazónica S.A.C. (Ceresac) en Iquitos. Los gastos de la campaña electoral y el hecho de que no cobra su sueldo de alcalde de S/.10 mil mensuales (como él pregona) no impidieron que gastara 18 millones de soles para constituir dicha empresa, según la escritura pública. Todo con el objetivo de destronar a la tradicional cerveza San Juan. Dos años después fue reelegido, pero esta vez con el Movimiento Agrario Popular Ucayalino (MAPU). La campaña del 2002 se repitió, así como la ausencia de fiscalización.

Tal es el poder de Valdez y para comprobarlo solo basta recorrer las oficinas de sus empresas que pueden ser ubicadas en el centro de Pucallpa. La sede principal de todas está en el kilómetro 43 de la avenida Centenario. Un terreno descomunal donde se levanta una laminadora, una aserradora y un centro de maquinaria. En estos ambientes trabajan centenares de obreros y empleados administrativos. Por si fuera poco, parte de dicho terreno también sirve de residencia del burgomaestre, que alberga una piscigranja en donde cría paiches y otras especies silvestres. También se puede llegar al camposanto de su propiedad que se encuentra en el kilómetro 15 de la misma avenida. Ante todo este panorama, los agentes de la División de Inteligencia Financiera (Dinfi), que le siguen la pista al hombre que se inicio vendiendo piel de animales y que han avistado todo el patrimonio que tuvo y tiene, aeronaves Cessna y embarcaciones incluidas, se preguntan: ¿cómo obtuvo todo esto el alcalde Valdez?

PRECISIONES
4Este Diario buscó al alcalde Luis Valdez en la Municipalidad de Coronel Portillo, pero allí se nos informó que había viajado con su esposa a Lima por asuntos personales.
4A su regreso a Pucallpa se dijo que él no concedería entrevistas. En abril pasado también se le buscó para que declare, pero prefirió no hacerlo.

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