LA ESQUINA
Por El Veco. Escritor y periodista
Cuando un equipo sale campeón y a la mañana siguiente entrena y nadie dice ni pío, como si la noche anterior no hubiese ocurrido nada es por una sola razón: hay un técnico que manda y un plantel que acata sin chistar, no bajo la amenaza sino por convencimiento de camino aprendido. Los sedientos se persignaron a la hora de la cena, levantaron un vaso (uno solo) como si fuera un cáliz y punto. Y después de escuchar el sermón del 'Vagón' Hurtado se fueron a poner la cabeza en la almohada casi con halo angelical. Nada de bañarse en tragos como la costumbre ordena (¿?) sino entender que el torneo sigue y Alianza Lima los espera hoy en Matute con deseos de ganarle el clásico por mandato de historia y necesidad de ambulancia por tres puntos vitales. Y esto de entrenar a las 10:30 de la mañana tras haber conseguido un título horas antes parece tomar una dimensión muy especial frente al demoradísimo y polémico fallo de la Comisión de Justicia que puso un manto de perdón a la juerguita o juergaza del hotel Los Incas. Borrón y cuenta nueva para Pizarro, Farfán y Acasiete y tachadura definitiva para Andrés Mendoza, único reo ajusticiado quizás por falta de fondos o amarretismo para contratar abogados que lo pusieran en el patio de los inocentes. Los otros tres quedaron habilitados para volver a la selección si el técnico así lo entiende. ¡Pobre Mendoza! No solo erra goles sino que también pierde feo en el papeleo kilométrico de la Comisión de Justicia que --¡cómo negarlo!-- no ha sido precisamente del todo justa.
¿Hacia dónde apunta la selección? Solo Dios y Burga lo saben. ¿Hacia dónde apunta la 'U'? A renovarle contrato a Ricardo Gareca hasta diciembre del 2009. El mérito mayor del técnico nacido en Tapiales, provincia de Buenos Aires el 10 de febrero de 1958, no solo radicó en la reubicación de Donny Neyra como volante suelto y así reinventar un fusilero implacable que no estaba. Dio también en el clavo con la confirmación de Rabanal como titular, en creer firmemente en las posibilidades de Raúl Fernández con reflejos notables o en rotar la volante en los segundos tiempos para evitar que el aire se escape en la hora crucial de los partidos. Hizo un plantel unido, solidario, una cabal familia y en ningún momento cantó victoria. "Es un torneo muy parejo --repitió fecha a fecha-- y todos son difíciles". En la llamada "misa de la paz" del jueves con cremas y aliancistas juntos, se encontró con Richard Páez, el técnico íntimo y escuchó la advertencia: "El domingo te voy a ganar", deslizó el venezolano. ¿Qué pudo responder Gareca? Es fácil imaginarlo: "Y si todos son difíciles". Solo habla de victoria en el Ariosto, mano a mano con su tropa. El general no lanza proclamas fuera del cuartel. Cuida las palabras y punto. Así se mueve. Dando la cara y serio como perro en bote.