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BRÚJULA DE COMPRA: DÍGALES ADIÓS A LAS BOMBILLAS INCANDESCENTES

Menor consumo, mayor iluminación

Por Juan Carlos Cuadros Guedes. Periodista

¿Por qué tanto? Es la pregunta que muchos se hacen al desglosar cada mes el recibo de luz. Y es comprensible si tenemos en cuenta que el gasto mensual de energía eléctrica representa, en promedio, entre el 11% y el 18% del presupuesto familiar y que la quinta parte de ese desembolso se debe, precisamente, a la iluminación.

Quizás usted sea de aquellas personas que por las noches se pasean por toda la casa apagando las luces que otros dejan encendidas, unas veces por olvido y otras, por pereza. Si es así, recibirá agradecido esta información que le permitirá ahorrar un poco cada mes.

En primer lugar, es importante, aunque suene obvio, mantener apagadas las luces en los ambientes que no estemos usando y acostumbrarnos a la penumbra que puede resultar agradable y hasta seductora en algunos casos.

En segundo lugar, identifique el tipo de iluminación que más le conviene para cada uno de los ambientes de su casa. Por ejemplo, si va a realizar actividades específicas de noche, lo mejor es utilizar una iluminación focalizada. ¿Para qué iluminar todo el estudio, la sala o el comedor si va a leer un libro, escribir una nota o enviar un correo electrónico?

Ahorrar dinero es una de las aspiraciones más generalizadas hoy entre la gente y una forma de lograrlo es precisamente economizando energía. Para la ingeniera Lucy Cabrera, de la empresa Philips Lighting Andino, la mejor alternativa es instalar focos ahorradores o fluorescentes, conocidos por su bajo consumo y porque prometen la misma intensidad lumínica que las tradicionales, pero con un ahorro de entre el 75% y el 80% en el recibo a fin de mes y una duración de hasta seis veces más. "Para algunas personas, quizá, sean un poquito más caras, pero a la larga resultan más económicas y consumen menos", puntualizó.

CUIDADO DEL AMBIENTE
Para la especialista, las lámparas, bombillas o focos de bajo consumo o ahorradores (llamadas técnicamente lámpara compacta fluorescente o CFL, por sus siglas en inglés) son una alternativa más que interesante. Tienen una vida útil más larga que las incandescentes, utilizan menos energía eléctrica (entre un 50 y un 80% menos) para producir la misma iluminación, y son frías --es decir, no calientan--.

Lo mismo pasa con los tubos largos fluorescentes, que, por lo general, se utilizan en terrazas, cocinas y lavanderías de los hogares, y en oficinas, colegios y hospitales. Antes tenían el inconveniente de que, al momento de encenderlos, consumían mucha energía, pero hoy la electrónica se ha encargado de hacerlos más económicos, sobre todo para ser usados en los lugares en los que van a permanecer muchas horas encendidos.

Pero, más allá del ahorro de dinero que pueda significar su uso, hay una razón más importante por la cual se debería optar por las lámparas, bombillas o focos de bajo consumo o ahorradores: el cuidado del medio ambiente.

"Una bombilla de bajo consumo ahorra 20 kilogramos de CO2 al año respecto de otra incandescente. El que utiliza bombillas incandescentes, paga por calentar, no por iluminar, con lo cual despilfarra la energía en forma de calor", dice la ingeniera Cabrera.

Adelantó que una novedad del mercado será pronto la iluminación por LED (del inglés de Light Emitting Diode), es decir, pequeñas luces --presentes en los faros de los automóviles, semáforos y avisos luminosos-- que utilizan bajo voltaje (solo precisan entre el 5% y 10% de la potencia normal). Así, en un futuro no lejano, los hogares podrán disponer de dos instalaciones eléctricas para no derrochar luz ni potencia: una de bajo voltaje para iluminación y otra de alto voltaje para los electrodomésticos.

ENFOQUE
Estado impulsa ahorro de energía (*)
El Ejecutivo dictó recientemente una serie de medidas para impulsar el ahorro de energía eléctrica en el sector público. Entre las principales, destaca una (el Decreto Supremo Nº034-2008-EM) que obliga a reemplazar las lámparas fluorescentes de 40 vatios por las de 36 vatios.

Claro, el cambio no será inmediato, sino progresivo, es decir, en la medida que los equipos de iluminación vayan cumpliendo su vida útil. Así las lámparas fluorescentes lineales de 40 vatios (modelo T-12), deberán ser sustituidas por las de 36 vatios (modelo T-8) y, las lámparas incandescentes, por fluorescentes compactos o focos ahorradores.

La norma indica que los balastros electromagnéticos (o base donde van colocados los fluorescentes) también deberán ser sustituidos por otros que contengan circuitos electrónicos y muestren correctamente la etiqueta de eficiencia energética que indica el consumo de energía del producto, generalmente en la forma de uso, eficiencia y costos.

Eso significa que todos los equipos de iluminación que se ofrezcan en el mercado tendrán que cumplir esta exigencia. Una buena forma de acabar con los productos chinos de dudosa fabricación que ingresan al Perú con aranceles preferenciales y se venden a muy bajo costo.
(*) Juan Carlos Cuadros Guedes

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