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PURÚS. La reserva natural más grande de la Amazonía peruana

Destino para privilegiados

EN LA FRONTERA CON BRASIL SE ENCUENTRA ESTE PARAJE DONDE SE PRESERVA LA IDENTIDAD CULTURAL DE DIVERSAS COMUNIDADES NATIVAS

Por Norka Peralta Liñán

Uno no sabe cuándo ni cómo irá a Purús. No figura entre los destinos que promocionan las agencias de turismo y ni siquiera hay vuelos comerciales hacia este remoto lugar que abarca parte de Ucayali y Madre de Dios, en la frontera con el Brasil. Sin embargo, hay quienes llegan y, tras el retorno, esperan volver.

El punto de partida a Purús se encuentra a unos metros del aeropuerto de Pucallpa. Allí, la secretaria rolliza de un tipo al que llaman 'El ruso' nos pedirá pesar el equipaje en una balanza. Luego tendrá que hacerlo uno mismo. Así se evita el sobrepeso en la avioneta que nos llevará a nuestro destino.

Después habrá que esperar horas interminables hasta que Servicios Aeroportuarios Pucallpa, propiedad de 'El ruso', alquile una avioneta para el viaje. El pasaje de ida cuesta S/. 400 y el retorno otros S/. 400. No existe otra forma de volver. No hay carreteras que conecten con Purús y navegar por río demandaría semanas, sino meses.

Los viajeros son escasos en el vuelo, apenas unas diez personas, entre las que se suelen encontrar profesores y enfermeras que trabajan en comunidades alejadas, comerciantes e investigadores de las maravillas que encierra el Parque Nacional del Alto Purús y su respectiva reserva comunal, la zona natural protegida más grande del país.

Se llega después de dos horas y media de vuelo. El aterrizaje de la nave es el espectáculo más esperado por la población de Puerto Paz, capital de la provincia de Purús, porque significa que ha llegado lo que esperaban: alimentos, medicinas, materiales de construcción y encargos diversos.

En Puerto Paz vive un 4% de la población de Purús. El 96% restante puebla comunidades nativas que se han asentado en los extremos de los ríos. En los alrededores se extiende una selva dueña de un paisaje agreste, repetitivo, pero desconocido y fascinante para el viajero. Hacia esa selva hay que internarse en un lento viaje por bote o peque peque.

UN TELÓN VERDE
En el trayecto se avistan bufeos y, si es la temporada, taricayas buscando donde dejar sus huevos. Todo el tiempo se escucha el bullicio de aves y monos que constituyen el marco musical detrás de ese telón verde e impenetrable que forman los árboles al pie de los ríos. Se dejan ver especies en peligro, como el águila arpía y el guacamayo verde de cabeza celeste.

Por estos meses, cuando cae la noche y es imposible seguir por el río, se puede acampar en los bancos de arena que deja el bajo caudal y dormir en medio de una selva poco conocida, bajo un cielo limpio y estrellado.

La mayor parte de los poblados de Purús son habitados por indígenas de etnias (arahuaca, asháninka, cashinahua, culina, mastanahua, piro y sharanahua) que tienen poco más de 100 años de contacto con la civilización. Hay quienes solo se comunican en sus lenguas nativas y tienen fresca en la memoria el doloroso proceso de civilización que les enseñó la explotación del caucho y la madera, porque los convirtió en esclavos y les contagió enfermedades para las que no estaban preparados.

LOS NO CONTACTADOS
Hay gente que aún habita zonas inaccesibles de Purús y recorre caminos desconocidos para nosotros. Viven de la caza, la pesca y la recolección, como nuestros antepasados más primitivos. Se los llama no contactados y la mayor parte pertenece a la etnia de los mashco piro. Su tránsito por estos parajes, sobre todo en los últimos meses, deja una estela de historias fascinantes. Estamos en la temporada en que los ríos bajan su caudal y estas personas confeccionan sus chozas rústicas en los bancos de arena.

Son nómadas, llegan en busca de comida, sobre todo de los huevos de taricaya, y así como llegan se van. Son pocos los que los han visto, pero los rastros que dejan son material para las fábulas. Lo único cierto, dentro de lo incierto que puede ser Purús, es que el modo de vida de los no contactados y de la fauna y flora de su área protegida sobrevive debido a lo inaccesible de su territorio, al que solo se puede llegar con permiso del Inrena y de los nativos. Por eso, el que llega a Purús debe sentirse un privilegiado.

CONSEJOS NECESARIOS
Purús es provincia de Ucayali, aunque el Parque Nacional del Alto Purús abarca también parte de Madre de Dios. Antes de aventurarse a este destino es necesario verificar los días en los que hay vuelos disponibles. Puede llamar a los teléfonos de Servicios Aeroportuarios de Pucallpa: 061-570736 y 061-961622735.

No olvide el repelente, un poncho de agua para las lluvias imprevistas, bloqueador solar y un buen gorro.

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